¿Notas alguna reacción automática en tu cliente? ¿Te das cuenta que en ocasiones da respuestas inmediatas como si le hubieran “dado a un botón” y “saltase”?

La imagen personal va más allá de la indumentaria y tiene que ver con los aspectos psicológicos y de la personalidad del cliente que se dan en la comunicación.

Un fenómeno importante para conocer es el tema de las proyecciones psicológicas: son mecanismos de defensa que aparecen de forma automática cuando se puede ver cuestionada nuestra forma de ser; aparece un conflicto y ¡zás!: se abalanza sobre ti una distorsión de la realidad en beneficio propio.

Esto nos puede pasar a todos, es el recurso perfecto para “comprarnos” y que encaje a la perfección la imagen de que tenemos nosotros mismos de la cuál nos cuesta dudar ya que se caería nuestra estructura de coherencia.

Es algo así como saberse a uno mismo: responsable, discreto, confiado, leal, cálido, etc. Un conjunto de atributos internos que también reflejamos fuera en nuestra apariencia. Y pueden ser aspectos personales útiles o reconocibles por el entorno como válidos como también negativos. Por éso, las máscaras que nos ponemos, a veces son tan difíciles de quitar.

Piensa que detrás de los comportamientos que tenemos hay una intención positiva y sobre todo una necesidad personal que busca ser satisfecha.

La imagen externa y la expresión del Estilo es la forma más rápida e inconsciente de detectar estos patrones en tu estudio cuando llega un cliente a la primera sesión o bien, cuando avanzado el proceso surge la oportunidad de: Hacer espejo a tu cliente.

Te cuento algunas de ellas y antes de pensar en los demás, te invito a detectes tus propias proyecciones primero como te contaba en el artículo de Cómo saber si te estás proyectando tú en tus clientes y aprender a ser más neutro

Es la mejor manera de comenzar a entrenar el ojo 😉

1. Desplazamiento Natural:

Las conductas del Estilo Natural están relacionadas con el impulso de ser confiable. Y como todo lo que sabes que te cuento aquí, no hay nada malo ni bueno en tener unos comportamientos u otros, lo importante es detectar si tu estilo o el de tus clientes es auténtico o limitante o si se está tomando prestado el modelo de éxito de otros.

En cualquier caso, detrás de la apariencia, hay una necesidades psicológicas que puedes cubrir para sentirte más satisfecho contigo mismo. Y si te toca sentarte al lado de cliente, apoyarle en el camino de “atender” aquello que le falte para ser más completo.

La naturalidad “prestada” nace de una necesidad de ser “normal”, un conjunto de actitudes vinculadas a no llamar la atención, sentirse pertenecedor a la media o dicho en plata: ser del montón para sentirse reconocido.

Cuando la naturalidad es pose:

  • Puede llegar a la dejadez a la hora de vestir o del propio autocuidado.
  • A la intención ocupar a toda costa el último lugar y quitarse importancia a uno mismo que afecta a una imagen externa que le vuelve “invisible”.
  • A mantener el status quo, no llamar la atención por encima de todo y relativizar incluso los propios derechos.
  • De ahí la necesidad inconsciente que en muchos casos a nivel visual, inspira: abandono personal.

Si te pusiera una metáfora sería la imagen de un “mendigo de sí mismo”.

2. Introyección Tradicional:

La primera palabreja habla de la interiorización de rasgos, conductas o creencias de otros que se incorporan a la propia personalidad creyéndolas propias.

Es como si te hubieras comido un bocadillo con papel incluido, y claro, causa ciertas molestias que se proyectarán fuera. Sería algo así como que si siempre viste a tu padre enfadado y además se le reconocía por éso, pues vas tú y “lo heredas” (inconscientemente).

Las introyecciones suelen venir del pasado y provienen en su mayoría del entorno familiar y educativo, de figuras que fueron referentes o importantes.

Psicológicamente somos muy leales al origen aunque pensemos que somos los rebeldes del clan.

En el caso del Estilo Tradicional (cuando limita) se potencia mucho más la lealtad ciega a mandatos educacionales. Me refiero a “las cosas deben ser de esta manera porque siempre ha sido así”.

Se expresa en la indumentaria:

  • Por el uso repetido del mismo tipo de prendas.
  • Los colores neutros o universales de género: lo estándar para cómo debe de vestir una mujer o un hombre.
  • Afecta a la estructura del cuerpo y su percepción ya que no deja ver la figura en exceso.
  • Transmite la sensación de una apariencia limpia, uniforme y con cierto aire demodé: polos descoloridos pero en buen estado, vaqueros de corte antiguo, complementos que envejecen, vestir con una apariencia que pone años encima…

3. Racionalización Elegante:

Tanto el Estilo Tradicional como el Estilo Elegante han ocupado lugares privilegiados o ciertamente destacados en empresas, negocios, cargos políticos o referentes sociales. Esto hasta hace unos 15-20 años a partir de los cuáles los modelos de éxito sociales clásicos sufrieron una sacudida y reinvención con era de la tecnología y la venida al mundo del la generación Millennials.

Es el caso de la “elegancia impertinente“; aquella que resulta incómoda, que impulsa a ser presuntuoso, a exigirse, a tener que mantener una imagen, es una máscara social muy presente en nuestro tiempo.

El caso es que este mecanismo de defensa invita a “enfriar” cualquier situación conflictiva para mantener aparentemente el control de la situación e impedir que las emociones genuinas salgan a flote y quedar en evidencia o en un estado de vulnerabilidad. Es el hablar todo desde la “razón” como protección.

De ahí el uso de:

  • Prendas de estructura cerrada y estilizada.
  • Una apariencia estética que provoque cierta distancia y discreción.
  • Una comunicación no verbal rígida.
  • Excesiva atención a los detalles.

4. Fusión Romántica:

Ayudar a los demás, ser comprometido y contribuir al entorno, también son aspectos valorados por las personas.

El tema está en que tanta pasión por llegar al corazón de todos se convierta en un límite adictivo que deje a un lado la propia forma de ser.

Y esto ocurre a veces con el Estilo Romántico, que cuando empieza a apretar el zapato se manifiesta de forma exagerada por la búsqueda de vínculo emocional con los demás hasta el punto de perder la distinción entre quien es uno y quien el otro.

Puede tomar el disfraz de “salvador/a” o del “más comprometido de tod@s”.

La expresión romántica es muy fácil de identificar porque toma:

  • Una apariencia “temática” que cuenta historias vinculadas a dimensiones del saber humano como el intelecto literario, la ciencia, la espiritualidad…
  • Evoca los códigos visuales que sirven para atraer grupos de personas unidos por un sentido: social, emocional, contributivo…
  • Ilustra su apariencia con la evocación de emociones positivas a través del colores, texturas y combinaciones.

5. Proyección Seductora:

Este mecanismo de defensa se identifica muy bien cuando detectas que al recibir comentarios del entorno “crees” que de fondo están hablando de tí.

No es exclusivo del Estilo Seductor, por supuesto, pero sí habla de ésa parte de nosotros mismos que necesita ser atractiva y ser validada.

El lío surgen cuando el personaje seductor busca por encima de todo:

  • Proyectar una imagen atractiva y medida preparada para que el “público” lo pueda observar y validar qué ha sido adecuado.
  • Exaltación de los atributos físicos mediante el vestuario y complementos.
  • Intensidad y contraste de colores llamativos.

6. Sublimación Creativa:

Es una estrategia con dos caras:

  • La positiva: encontrar actividades que nos ayuden a elaborar o canalizar emociones que por algún motivo no podemos gestionar en el plano real y llevado al de la imaginación nos permite sentirnos mejor “creando” y ayuda a comprender un poco más el sentido de nuestro malestar.
  • El mecanismo de defensa: se enfoca a realizar actividades creativas o artísticas que bajan la carga emocional de una situación conflictiva que no se puede o no se sabe gestionar en el nivel correspondiente. Uso de la imagen personal como bastión creativo para no perderse a sí mismo/a.

Cuando el Estilo Creativo se presenta en tu vida de forma limitante o secuestra la posibilidad de tomar decisiones aquí y ahora y en el campo de trabajo de la vida misma, puede convertirse en una evasión total de la realidad que flaco favor le hará a la autoestima.

Se identifica muy bien cuando el caos y el desorden toman el poder como herramienta para “salirnos” de la realidad que nos toca. Curiosamente cuanto más nos alejamos del conflicto, más frustración causa y como la pescadilla que se muerde la cola, surge más necesidad aún de sentirnos comprendidos.

En la imagen personal se expresa:

  • Por el interés de tener una apariencia distinta cada día.
  • Del impulso a explorar de forma radical la combinación de prendas y colores que consigan un resultado visual diferente o inusual y que por ello, alguien nos diga “algo”.
  • Poner las “rarezas” personales en primer lugar como un escaparate provocador como expresión de una supuesta autenticidad.
  • Rozar el disfraz.
  • Uso de la imagen personal como clavo creativo al que agarrarse para no perderse a sí mismo/a: iconoclasia.

7. Reacción Dramática:

Hay cosas que “tocan” y otras que no. Sin embargo seguro que sabes identificar una situaciones muy concretas que hacen saltar el automático del que hablábamos al principio.

Como alguna vez de he comentado, no “nos hacen sentir”, sentimos solitos y ésa es la llave para saber más sobre ti mismo/a: identificar con qué está asociado ése enfado tremendo cuando tu amigo llega tarde a la cita o cuando la cajera del super no te devuelve el cambio exacto de tus vueltas.

Y está bien ser consciente de los límites que necesita cada uno en su vida cotidiana. La cosa cambia cuando tu libro de normas te impide ser flexible y asertivo.

En el caso del Estilo Dramático está muy presente este tipo de reacciones de forma desproporcionada como expresión de una necesidad de restablecer la libertad personal que pueda verse amenazada.

La reacción emocional se distingue muy bien por lo exagerado de las voces internas (y externas) e incluso por el impulso a hacer lo contrario de lo que siente.

En la imagen personal se distingue:

  • Por el uso de contrastes extremos que proyectan una imagen cerrada, rotunda y totalmente inaccesible.
  • Confundir el interés por la vanguardia en el vestir o incluso la moda con tal de manifestar autoridad.
  • Expresar una opinión contraria ante una situación de conflicto de forma inflexible.
  • Uso de colores oscuros y lejanos como si la indumentaria se convirtiese en una coraza impenetrable.

¿Qué proyección observas más a tu alrededor o en tus clientes?

Deja tus comentarios más abajo y charlamos sobre ello.

Un abrazo

Domingo Delgado

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