¿Qué significa proyectarse en el cliente?

Es un fenómeno psicológico mediante el cuál atribuyes de forma inconsciente emociones y creencias propias a otras personas. Si te ocurre en sesión con tus clientes es posible que estés poniendo en el otro, asuntos tuyos que están sin resolver.

En realidad es un mecanismo de defensa automático, que protege algunos temas dolorosos sin gestionar.

En el mejor de los casos pueden ser aspectos positivos que ves en los demás que no se corresponden con la realidad y en el peor: críticas fuera de lugar o cualidades negativas que no existen.

Esto ocurre en la vida cotidiana y también en el trabajo.

Es normal pensar que en el trabajo tenemos un rol y que allí no “hacemos” lo que haríamos en casa pero date unos minutos para pensar, que no somos piezas deslavazadas de un puzzle que se pega y se despega a nuestro antojo.

Por muy incoherentes que seamos, somos una unidad, compuesta de varias facetas pero: somos completos, aunque nos falte poner conciencia en ello. Y a todos nuestros entornos vamos con todo el pack.

¿De dónde viene todo esto?

De tus gustos:

Sí señor/a.

Tus preferencias personales fuera del despacho marcan tu personalidad y estilo de vida, o al menos la imagen que te has “comprado” de ti, que no tiene por qué ser totalmente cierta. Y como todo ser humano tenemos tendencia a buscar fuera: las emociones positivas que amamos, las personas con las que conectamos y las experiencias que muy dentro de nosotros anhelamos experimentar.

Y todo es bueno, ¡claro! Las fortalezas nos hacen crecer y disfrutar.

Me he encontrado profesionales con tendencias Elegantes que definitivamente aplican a sus clientes que obtienen un “look” con similares características, o también asesores muy Creativos que acaban rodeándose de personas con el mismo estilo.

Esto es un arma de doble filo:

  • Por un lado es normal que vengan a ti y atraigas a personas y clientes similares a ti y lo que puedas ofrecer.
  • Y por otro puede ser handicap a la hora de trabajar con personas, opuestas a tu estilo.

Al final del post te diré qué habilidades desarrollar para abordar posible proyecciones.

De tus disgustos

También.

La opinión íntima que tengas sobre determinadas creencias: personales, sociales, morales y religiosas, pueden influir negativamente a la hora de acompañar a personas que distan mucho de tus valores personales aunque pongas cara de comprensión universal 🙂

¿Hay que llevarse bien con todo el mundo?

Creo que no 😉

¿Entonces?

Sólo ten en cuenta si tu opinión sobre las mujeres, los hombres, las ejecutivas, los emprendedores, las amas de casa, los jóvenes o la política, estén entrando en juego en un servicio que das, mermando sus resultados. Que así se llama: Servicio.

Los prejuicios personales sobre los estilos de vida pueden acabar impulsándote a dirigir de forma inconsciente  a tus clientes y ver cosas a mejorar donde no las hay.

¿Oye, y no le pasará igual a los clientes o sólo es cosa nuestra?

Efectivamente. Es de lo más habitual y más trabajando con la imagen personal, que sabes que es mucho más que indumentaria…

Si empleas herramientas de coaching en tus servicios y trabajas el cuestionamiento personal para apoyar a tus clientes a que sepan más de sí mismos; veréis de todo: aspectos positivos y maravilloso y asuntos negativos o ensombrecidos… Dependiendo del caso, sí, impacta el hecho de “hacer de espejo.

¿Y éso que es?

Devolver a tus clientes sus propias palabras, sus coherencias e incoherencias, su comunicación no verbal, el fondo emotivo de su discurso, el aspecto que cree vulnerable.

¿Hace falta?

Sí mucho, en un verdadero proceso de desarrollo personal trabajamos “fortalezas” para potenciarlas o detectar si en realidad son limitantes y “supuestas debilidades” para transformarlas o convertirlas en oportunidades de crecer o nuevas fortalezas. Un baile de ésas dos energías que somos, como el yin y el yang.

Vivimos en una sociedad con tendencia a “tapar lo feo, débil o vulnerable” pero gracias a la evolución del planeta esto está cambiando y existe un impulso general hacia elevar nuestro nivel de conciencia… ¿te apuntas a la revolución?

Mostrar o devolver también al cliente, como te decía, aquello que insiste en disimular, es un acto de compromiso profesional y de Servicio.

¿Y no saldrá corriendo?

Si empleas las herramientas adecuadas, no, crecerá y te lo agradecerá.

Eso sí, hay Egos muy potentes que no quieren perder su trono porque de alguna manera, ésas conductas negativas que el cliente proyecta en su vida, en los demás o incluso en el propio coach: sostienen algo que no está preparado para mirar.

Sé paciente, responsable y atento.

Y también, permite que tus clientes vivan el proceso que les toca o “eligen” vivir.

Tu formación

Nuestra cabeza se amuebla y estructura con el aprendizaje: lo que hicimos, lo que hacemos y lo que deseamos hacer.

Con esto no quiero decir que tengas que convertirte en un cursillista certificado lleno de diplomas colgados en la pared y con un bolsillo con agujeros.

Prepárate si no lo estás. Deja de copiar si anhelas algo que no tienes y celas de quien te inspira para pasar a ser genuino.

Actualízate si lo necesitas y estate en activo a nivel personal y profesional para que no pierdas la perspectiva de lo que pasa en la calle y lo que buscan ahora los clientes.

Cantidad de formación no equivale a impacto y calidad de tus servicios.

Todo está en tu orientación, vocación, pasión y excelencia. Como siempre digo: enfócate más al objetivo que a obtener resultados.

Si sigues sintiendo que has hecho muchos entrenamientos pero te falta algo, busca el eslabón perdido que necesitas para que profesionalmente te sueltes ya la melena.

Tu autoconocimiento

En imagen personal es fácil fascinar: los colores para arriba y para abajo, nutrir el “cómo quiero verme”, “el guapismo”, sentirse atractivo, manipular con efectos ópticos la apariencia y tener por fin una imagen de impacto…

Ten cuidado.

El verdadero impacto está en la persona que se hace realidad a sí misma, la sensación real de satisfacción interior y el disfrute de una imagen “transparente”. Con esto me refiero a una persona que destaca por delante de su imagen, no alguien que impacta con su imagen y anda por ahí detrás escondido.

Auto-conocimiento e imagen personal van de la mano y tú eres el primero en la lista de a quien le toca hacerlo.

“No he hecho nada de ésos temas, me da cosilla”

¡Bienvenido al club! Tu ponte poco a poco, prueba con algún libro, luego un pequeño taller, un proceso personal, terapia por qué no… Y un día te darás cuenta que no es tan dramático sino todo lo contrario: Revelador!

Realmente lo que hayas vivido tu primero con conciencia sube de forma natural tu expertise.

“Ya estoy muy trabajado/a”

Miedo me das 😉

En el momento en el que ésa frase aparece en un profesional ya no hay más posibilidades de crecer y se hace difícil que la humildad reine en tu sabiduría, en tus servicios y en tu marca.

¡Esto es un camino de toda la vida amigo!

Al igual que te dije en formación: cantidad no es sinónimo de calidad.

¿Qué hacer para evitar proyectarme en mis clientes?

Aplicando todo lo de los párrafos anteriores con compromiso, esperanza y alegría.

Y formalmente te hablaría de dos habilidades y 3 claves:

La Neutralidad:

La neutralidad implica saber aparcar de forma inteligente tus propias emociones y tendencias cuando estés en sesión acompañando a tus clientes a su descubrimiento personal:

  • Saber cómo eres por dentro, tus talentos y tu sombra. Conociéndolas es más fácil que no tomen el poder por discriminación positiva o proyección negativa.
  • Manejar los propios juicios y prejuicios y también los del cliente.
  • Ser cálido para recoger las emociones del cliente sean cuáles sean.
  • Ser firme para reencuadrar las situaciones difíciles o en las que el cliente claramente se boicotea. No tenemos que ser amigos íntimos o profesionales con una sonrisa puesta todo el día. El cambio requiere también de disciplina.

El Desapego:

  • De los resultados que tú quieres alcanzar como profesional.
  • De los resultados que finalmente obtiene el cliente.
  • De las expectativas de ambos: gestiónalas previamente en la sesión inicial.
  • De las reacciones lógicas de un proceso de auto-conocimiento.
  • Del reconocimiento.

Las 3 claves de la relación de apoyo son:

  • Autenticidad: sé tu mismo aún cuando te equivoques o incluso te pilles proyectándote. Tiene mucho valor ser fiel a ser genuino y sabes una cosa: la Autenticidad, invoca la autenticidad.
  • Empatía: ponerse en el vestido del otro, de su potencial e incluso del personaje del que se disfraza. Potente…
  • Aceptación Incondicional: veas lo que veas, pase lo que pase..

Y si te tienes que quedar con uno sólo de estos tips.

Quédate con la Autenticidad. Eso sí, entrénala.

Y dime: ¿Cuál de estás herramientas te gustaría poner en práctica de ahora en adelante?

Deja tus comentarios más abajo y compartimos entre todos estos temas tan interesantes.

Un abrazo

Domingo

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