Los juegos psicológicos son conductas “automáticas” que tenemos ante determinadas situaciones:

  • ¿Te has pillado alguna vez “haciendo el paripé” en un encuentro social, pensando que era lo mejor o más adecuado que podías hacer?
  • ¿Quizá haciéndote la víctima cuando tienes mucho trabajo y contándolo a los 4 vientos?
  • ¿O siendo simpático all the time aunque te veas con personas que no te caen bien?

Es algo que hacemos de forma inconsciente, como si nos dieran a un botón y actuemos sin pensar, tomando un rol determinado.

¿Por qué ocurre?

Detrás de ésos impulsos automáticos hay toda una historia … En resumen sabemos que son necesidades psicológicas sin cubrir que nos empujan irrevocablemente a proyectar una imagen externa concreta.

Todo juego tiene un coste y un premio; como en un ejemplo muy básico cuando un niño llora para que le den un caramelo. Es un poco más complejo pero espero que valga para ver que:

  • Hacemos lo que hacemos en la vida, como podemos, sabemos o nos sale.
  • Los juegos son la expresión de la máscara que nos impide ser nosotros mismos.
  • Un juego es drenante cuando limita nuestra capacidad de expresión y tener una sana Auto-estima.
  • El beneficio de los juegos es aparente porque en realidad no satisface la verdadera necesidad que se encuentra debajo.
  • Los juegos dejan de serlo, cuando les atendemos con madurez, firmeza y calidez para que no nos secuestren.

Como en el casino, al jugar, a veces se gana y otras se pierde; lo que pasa con los juegos psicológicos tóxicos es que a veces seguimos apostando sin tino porque aparentemente “no sabemos cómo hacerlo de otra manera” o “estamos plenamente convencidos de una realidad”, que no es así.

Los juegos se presentan por todo lo alto ante situaciones de conflicto, al salir de la zona cómoda y en las dificultades que nos encontramos en el camino y aparentemente no sabemos cómo resolver.

Es mucho más poderosa la imagen que tienes de ti, de lo que “debes de hacer” y los juegos que juegas para “ser tú” que la indumentaria 😉

O dicho de otra forma que ya conoces: “aunque la mona se vista de seda…”

Existen cientos de juegos psicológicos identificados por distintas disciplinas. Y no me quiero poner muy técnico pero sí ofrecerte algunos juegos Top en los que podemos caer para “mantener la imagen” que  creemos que nos representa como persona.

Luego vístete como quieras pero la imagen que proyectas, va más allá de tu apariencia. Ahí está el truco 😉

La mejor forma de identificarlos, es a través del tipo de comunicación y de los “automáticos” sobre los que puedas poner luz para “pillarte”; es muy liberador:

¿Por qué me ocurre siempre esto a mí?

Es el “pobrecito de mí”, las quejas, los “gruñes” y los lamentos cuál plañidera porque pasa que siempre acabas siendo el único al que se le repiten las mismas circunstancias. Las situaciones se vuelve más grandes que tú y tu lugar en el mundo se hace, muy pequeño.

Haber vivido en el pasado momentos duros no tiene por qué convertirte en víctima eterna de tus propias circunstancias.

Sobre este tema es increíble leer la historia de Tim Guènard:

“Abandonado en una carretera por su madre de pequeño, inmovilizado en la cama de un hospital durante dos años como consecuencia de los golpes propinados por su padre, un y el rostro destrozados, desilusiones y la carencia de amor fueron creciendo a medida que fue pasando por diversas familias de acogida, expulsado del correccional de menores, vagabundo en las calles de París, ejerció de chulo, gigoló, empleado de ultramarinos y boxeador….

Y lo superó, siendo un referente hoy en día de los trabajos de resiliencia (la capacidad de una persona o de un sistema social para desarrollarse de forma positiva y hacer algo en la vida a pesar de enormes dificultades)” (Fuente: BBC).

El pobrecito/a necesitará en el escenario, un perseguidor que le cercene y favorablemente un salvador/a que le rescate para justificar el triángulo dramático.

El bucle de salida está en : tomar el 100% responsabilidad de su vida.

“El mío es mejor que el tuyo”

La silenciosa y constante comparación con los demás para: Competir interna, externamente o ambas.

Misteriosamente lo que provoca es una sensación de superioridad que pese a mostrar una imagen de persona exitosa, excelente, luchadora o de ésos/as que lo dan todo para conseguir sus objetivos ….

Detrás hay una imagen de alguien sentado en un trono del cuál no piensa bajarse por cree, que dejaría de ser él o ella misma.

Se esfuerza en su imagen externa y en la parte psicológica tolera poco hablar de sus debilidades o vulnerabilidad vaya a ser que: deje de ser importante.

Con cierto toque narcisista, es seductor y muy hábil en atraer a los demás para seguir teniendo esas píldoras de admiración y reconocimiento por las que es capaz de hacer todo tipo de acrobacias.

Sostener esta imagen drena el día a día, y el bucle de salida consiste en trabajar la humildad, reconocer la parte vulnerable, aceptar que los demás brillen por derecho y apreciar las situaciones y personas como iguales.

“Qué tonto que soy”

Consiste en jugar a cometer equivocaciones para evocar en los demás el feedback de su torpeza.

Hay un impulso inconsciente a meter la pata incluso en tono teatral, everywhere, everytime… su presencia incómoda y molesta porque el ruido que provoca de forma automática atrae todas las miradas.

Estas conductas erráticas pueden venir acompañadas de la propia risa, de burlarse de uno mismo para tapar la tristeza que alberga su corazón por no saber cómo salir del juego de tropezarse con todo.

El refuerzo externo afianza la sensación de un ser incompleto que: no sabe. Por éso el “no sé” está presente en la mayoría de sus respuestas.

El bucle de salida está en parar y permitirse sentir y escuchar los propios pensamientos para gestionar el crítico interno que le hace sentir tan torpe y sacar a la luz los talentos que sí le permiten sentirse uno más, con valor y dignidad.

“El admirador abnegado”

Es un juego que busca incesantemente referentes a los que alabar, alagar, ensalzar, admirar, beatificar… Un automático perverso que coloca al otro en un altar.

Expresar al que ayuda gran admiración para hacerse más pequeño y de alguna forma, no tomar las responsabilidad de un adulto, entregar el poder a otros que son “superiores” para luego hacerles cargo directa o indirectamente de sus errores, insatisfacciones o directamente querer “destruirlos” como resentimiento por haber ocupado en su vida tal lugar preferente que él/ella misma le entregó.

Necesitará pues tener a su alrededor muchas estrellas de las que ser fan.

Este juego también se presenta de forma puntual, cuando queremos algo que no tenemos y hacemos el teatrillo de admirar momentáneamente a alguien a ver si su ego deja entrar al nuestro en su vida.

El bucle de salida está en activar el respeto y valoración por uno mismo y por los demás, un profundo trabajo de autoestima que comienza por la honestidad con uno mismo en dosis doble y el respeto auténtico por los demás tengan los logros que tengan.

“Todo me pasa por algo que no superé”

Es un juego muy relacionado con un impedimento visible físico o psicológico sobre el cuál orquestar toda una vida.

Es el “soy distinto a los demás y por éso nadie me comprende” que consigue provocar de forma inconsciente el rechazo al poner distancia e incomprensión sobre los demás. Esto le hace sentir cierta autoridad, rareza, distinción y singularidad que nadie jamás va a entender y por éso tiene un camino diferente en su vida que le vuelve alguien “especial”.

Entonces la atención está en el constante rechazo que pueda identificar allí donde vaya, dejando a un lado los efectos nocivos que tienen sus propias conductas en los demás y claro, todo esto refuerza la sensación de humillación y estar avocado a estar deprimido y aislado.

Es nuevamente un mecanismo para eludir la propia responsabilidad sintiéndose inferior y elevando su “desgracia” a asuntos de nivel social, educacional o espiritual, refugios idílicos para esconderse de una vergüenza desatendida.

El bucle de salida pasa por reconocer las dificultades que también tienen los demás, comprender que el dolor no se puede comparar en los demás por lo que siente uno mismo, identificar las emociones básicas que hay tras la vergüenza y tomar partido en su inestabilidad emocional para solucionar y encontrar recursos que le aporten fortaleza interior y respeto por el entorno.

También está el juego de la seducción, de la contradicción, de tener la razón, de esforzarse, de ir deprisa … y muchos más.

¿Qué juego psicológico observas más a tu alrededor? ¿Y cómo crees que influye en la percepción que tienen los demás?

Déjame en los comentarios y seguimos charlando.

Un abrazo

Domingo Delgado

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4 COMENTARIOS

Comments

  1. A mi lo que me pasa es que no consigo interactuar con la gente. No se que decirles, me quedo bloqueada. Por eso me aparto y me quedo siempre sola a un lado.

  2. Hola Domingo! Fantástico post me ha encantado!
    Me gustaría que comentaras qué necesidades psicológicas no cubiertas se encuentran debajo de los juegos ” el mio mejor que el tuyo” y “el admirador abnegado” así como también cuál es el origen de formación de estos juegos…de qué pretenden protegerte?
    Gracias de nuevo por esta magnífica publicación

    • Hola Mónica! Dependerá del caso, aunque en general son necesidades de reconocimiento no cubiertas. Los juegos son una forma de obtener un beneficio de otros asuntos que quedaron sin resolver. Y sí, funcionan como protección para evitar aceptar problemas de autoestima. Gracias a ti!

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