Si te late el corazón cuando piensas en dedicarte a lo que más te gusta pero también te tiemblan las piernas a la hora de ponerte en marcha, es totalmente normal…

Los cambios profesionales te ponen en resistencia al cambio porque vas a pasar de la declaración de intención a provocar un cambio en tu vida.

Que aparezca el miedo es habitual, porque algo dentro de ti te dice: “¿y si no me va bien?”, “¿podré abordar la emociones de otras personas si aún no manejo bien las mías?”¿lograré ayudar de verdad a mis clientes?”, “¿conseguiré vivir de ello?”

Y un largo etcétera de incógnitas que sólo se pueden resolver, tomando partido en ellas.

Pasar de Asesor de Imagen tradicional a Coach de Imagen te pedirá una transformación personal y profesional que como en cualquier otra área profesional necesitarás recursos para hacer realidad tu sueño.

Después de estos años ayudando a cientos de profesionales me he dado cuenta de la repetición del listado de miedos que vamos a afrontar juntos con este post.

Miedo a las emociones o meter la pata:

Una de las diferencias fundamentales con la Asesoría de Imagen es que en Coaching de Imagen tenemos en cuenta las emociones de nuestros clientes desde el minuto cero.

Sabes muy bien que la apariencia afecta al estado de ánimo y provoca en uno mismo y en los demás emociones distintas según el estilo que se proyecte.

Es más…

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Tenemos más tendencia a desbordarnos emocionalmente que a canalizarlas, ¿sabes por qué?

Hay varias opciones:

  • Por el simple miedo a sentir lo que nos pasa, sobre todo si es desagradable:

La vida no es un camino de rosas pero éso no quiere decir que las emociones desagradables sean negativas, que va. Todas las emociones son útiles porque vienen a contarte información importante sobre ti.

Son energía y cuando no las reconocemos tal y como son, nuestro cuerpo se encarga de hacer lo que puede con ellas y salen por otro lado en formato: dolencias físicas.

Con el paso del tiempo las emociones sin gestionar transforman tu imagen personal generando una apariencia que puede que no te esté ayudando a sentirte más libre de tus propios sentimientos.

Te entiendo, da un poco de reparo pensar que, vale, voy a ponerme a sentir todo… ¿y qué será de mí?

Dame un momentito.

  • Falta de herramientas para saber qué hacer exactamente con cada emoción que sentimos:

Nos encanta disfrutar de la Alegría y es la emoción más “reconocida”, la vivimos, la compartimos y tenemos una descarga de neurotransmisores estupenda que nos hace sentir bien.

¿Y el resto de emociones?

Hay formas de sentir la tristeza, la rabia u otra desagradables: la primera, darte permiso para sentirlas, evitar escapar de ellas tapándolas con otra conducta que impida que sientas; y segundo: canalizarlas para que baje la sensación de carga emocional.

¿Qué es una carga emocional?

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Somos seres incoherentes por naturaleza y a veces nos estresamos por darnos cuenta de ello..

Pero no hay nada más humano que estás hermosas “imperfecciones” que nos ayudan a crecer.

Y es un mecanismo natural, totalmente normal. Todo sistema se rige por dos reglas básicas:

– El principio de búsqueda de Equilibrio.

– Y el impulso de crecimiento.

Eso ya, son dos fuerzas contradictorias pero por algo estarán ahí.

Así que relaja tus hombros y tomar una respiración…

Porque si te has pillado debatiéndote entre dos comportamientos bien distintos entre sí o incluso contradictorios, ¡eres uno/a más!

También somos seres expresivos y sin darnos cuenta nuestro inconsciente se proyecta al exterior a través de nuestra comunicación no verbal y sobre todo: en la imagen personal.

¿Crees que es gratuito y aleatorio la elección de tus prendas y estilo?

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¿Es cierto que usar colores llamativos ayuda a mejorar el estado de ánimo? ¿Mejor pintar una habitación de blanco para que se vea más grande? ¿Por qué el rosa es “femenino” y el azul “masculino“?

Vivimos rodeados de convenciones sobre el mundo del color que muchas veces no son del todo ciertas y además etiquetan a personas, lugares, comportamientos, decisiones y formas de actuar.

Hace tiempo que quería compartir con vosotros un breve listado de Mitos sobre la Psicología del Color que te puedan valer para tener otro punto de vista en tu vida cotidiana, tu manera de vestir y la forma de percibir a los demás o incluso el espacio.

Vamos a ello:

1.  Usa el color para “subir” tu estado de ánimo

El primer impacto que causa una prenda en nosotros es a través de la vista y nos influye a nivel mental, emocional y físico. Algo ya te conté en el artículo Por qué el Color afecta a tu vida y cómo ponerlo a tu favor.

Está muy extendida la idea de cómo los colores nos afectan por su significado y es cierto que recibimos un primer input en nuestro sistema nervioso que provoca determinados estados, pero no es tan mágico. Hay un procesamiento cerebral mucho más profundo que la primera impresión.

Los colores básicamente sacan a flote emociones que tú tienes dentro. No “nos hacen sentir”, sentimos solitos y cuando afloran sentimientos son los que precisamente hay dentro de ti.

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Descubre la relación entre tu color favorito y tu Personalidad

¿Tienes un color favorito?

  • En la mayoría de los casos la respuesta es sí, un color concreto: azul, blanco, amarillo…
  • Otras veces son dos.
  • Y otras “me gustan, todos los colores y no tengo una preferencia concreta”.

La mejor forma de comprobar lo que dices conscientemente es ir a tu armario y de un golpe de vista darte cuenta de cuál es el porcentaje mayor de un color en tu ropero.

Y si no es suficiente, haz un recorrido por las estancias de tu casa y detecta qué tonalidades están más presentes.

Quizá digas muy convencido que tu color favorito es el celeste y al contar en tu armario tienes 14 camisas blancas.

Tal vez pienses que en la decoración de tu hogar te encantan los colores neutros pero en realidad lo que destaca son los objetos rojos más pequeños que hay por todas partes y llaman más la atención a la vista.

El color favorito es relativo pero como ves, la prueba del que está más presente en tu vida, la tienes muy a mano, delante de ti.

¿Por qué ocurre esto?

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