Se habla mucho de que para conseguir un estilo propio necesitas conocerte mucho y muy bien y es posible que con este tipo de frases te quedes exactamente igual que antes porque no tienes “el cómo” hacerlo (ni tampoco el sentido de hacerlo).

El estilo no tiene que ver sólo con indumentaria y complementos sino también con todas “las formas” que usas para expresar quien eres. Eso puede ir desde cómo te recoges el pelo a cómo afrontas las situaciones de conflicto o a cómo te comportas cuando te enamoras o tu relación con el mundo.

El estilo es visible, porque se manifiesta a través de cuerpo, estética y los 5 sentidos en general. Es la capa más externa de las personas. Aunque sea así, no es superficial, repito, sólo es la capa más externa que vemos y el reflejo de otras muchas cosas que pasan dentro de ti.

A veces nos enfocamos en cambiar la apariencia porque al hacerlo sabemos que vamos a obtener de forma rápida un cambio de percepción efímero sobre nosotros mismos y los demás también se darán cuenta. Una oportunidad estupenda para poder “ser” quien queremos ser aunque sea por unas horas.

El tema está en que si te das cuenta de las causas, impulsos y motivaciones que te llevan a hacer cambios en tu imagen puedes alucinar de todo lo que sabrás de ti por dentro, para luego elegir cómo te quieres mostrar fuera. Y que no sea al revés: que te compres un personaje, te lo pongas fuera y ya creas que “eres” así.

Las capas del Estilo pueden leerse de dentro hacia afuera y de fuera hacia adentro.

Vamos a analizar ésas capas y comprender qué ventajas y desventajas tiene cada nivel para que puedas iniciar el cambio que quieres en tu vida, para satisfacer tus necesidades más profundas aprendiendo a vestirte de una forma más consciente, superar obstáculos o si eres profesional, darte recursos para ayudar a tus clientes a salir de la zona de confort y mejorar su calidad de vida (no sólo las pintas):

De más externo a más interno y espiritual….

El Estilo con foco en el entorno – el ambiente:

¿Dónde es el evento? ¿Cuándo? ¿Qué día? ¿Mañana o tarde? ¿Quien va? ¿Qué tiempo hace?

Ya te han contado que para ir vestido de forma adecuada necesitas hacerte estas preguntas mínimas para acertar. La verdad es que viene superbien para elegir el tipo de vestimenta, los colores, adaptarnos a un protocolo mínimo viable y sentir mayor seguridad.

Hasta aquí estupendo.

Las desventajas o limitaciones de que tu imagen tenga el foco sólo en el entorno plantea 3 escenarios:

  • Necesidad de copiar la imagen de otros para sentirte bien.
  • Que el entorno sea el que te vista a ti.
  • No sentirte tú por fuera pensando que es un tema de “la ropa”.

Cuando tu estilo está sometido al entorno, te obliga a tener la prioridad de no fallar “socialmente”, genera el vacío emocional de no poder salirte de las reglas externas. Llevado al extremo tu imagen te hará sentir que vas disfrazado o que sin la aprobación de los demás no puedas ser tú mismo. Es decir: el entorno tiene el poder de tu imagen.

Este es el nivel más superficial del Estilo. Y aunque la presentación estética sea de 10, no hay fondo, la imagen es superficial y la sensación de desarrollo personal, escasa. Así es más posible sentirse a la deriva, vivir más en “reacción” que en reflexión y totalmente dependiente de lo de fuera si no ahondas en alguna capa más interna de ti.

Es el imperio de los sentidos, de necesitar “efectos ópticos” para aparentar, el foco en el contexto social, los sentimientos de otros, la fuerza del sentido de pertenencia que te impide ser tú sin los demás, el contexto y los sitios o lugar que visitas que toman el mando: las circunstancias.

El Estilo con foco en tus Hábitos:

Aquí ya la atención de tu imagen pasa un poco más al interior de ti mismo.

Lo que haces aquí es plantearte “aprender a vestir”, a “tener una imagen más hecha por tí que por otros”.

La imagen personal está centrada en el “qué”; así que el “qué me pongo” es la bandera.

¿Qué me pongo para qué? Para las tareas.

El estilo se asocia a lo que haces, a tus acciones y a qué sientes cuando las llevas a cabo, no tanto al cómo lo haces y con un para qué básico.

Tu verdadero yo se siente más tenido en cuenta, aunque puede que intuyas que das vueltas sobre lo mismo o ciertas limitaciones a la hora de expresarte. El estilo vinculado a este nivel está pendiente de las acciones que te construyen como persona cada día.

Cuando repetimos actividades como ir a correr cada día, organizar el ropero 80% para el trabajo y 20% para el fin de semana generamos un hábito que con su repetición sienta las bases del siguiente nivel que te cuento más abajo.

Aparecen aquí la necesidad de control de tu apariencia y todo lo que se salga de la rutina te bloquea. También es el nivel en el que las expectativas son las reinas y buscas dar una imagen: un resultado. Si tes viste igual todos los días, éso es lo que esperas que se repita y te da seguridad.

Estilo con foco en tus capacidades:

Yo soy mi profesión.

En este nivel la imagen personal está asociada a las capacidades o habilidades que tienes y la profesión es la etiqueta perfecta para tratar de darle sentido a todo. Le das preferencia a definirte estéticamente a través de todo aquello que haces durante más tiempo a lo largo del día: trabajar, estudiar…

Ya sé que eres profesional, no esperaba menos 😉 Y la profesión es importante, pero debajo del traje hay una persona mucho más rica, ¿sabes?

Tendemos a identificarnos tanto con la profesión, con lo que somos buenos haciendo, que podemos perder la oportunidad de conocer otras facetas de nosotros mismos. Seguro que tienes destrezas que no tienen que ver con el trabajo, que aunque no te parezcan útiles, sí son esenciales.

Una de ésas facetas a la que pocas veces le damos valor, es: la vulnerabilidad. Pero éso cuesta mucho y sólo podemos abordarlo si conocemos un poco más en profundidad los siguientes niveles.

Aquí es habitual que tengas reflexiones sobre “lo que mereces”, “lo que necesitas aprender”, “cómo ser más competente en lo tuyo” o incluso: “qué hacer para tener una imagen que me represente de verdad” o “me dé la autoridad que busco”.

Este es un nivel de auto-conocimiento más proactivo, en el que buscas recursos para mejorar tu presencia, mirar otras formas de aprender a expresarte verbal y no verbalmente, recibir feedback de tu imagen con apertura, atreverte explorar otros looks para ver cómo te sientes.

Mientras aprendes a conocerte mejor, también te das cuenta de que tus cambios: afectan a tu entorno.

¿Vas viendo como cada nivel afecta a los anteriores?

Seguimos…

Estilo con foco en tus Creencias:

Si todo lo anterior es importante aquí damos con la piedra filosofal que explica por qué haces las cosas como las haces, la raíz de tus comportamientos y probablemente la causa de un porcentaje muy alto de las emociones que se repiten en tu vida.

En este nivel de auto-conocimiento, te das cuenta de cómo tu imagen externa responde a unas creencias, a unas certezas sobre ti. Algunos ejemplos de creencias y con qué estilos están asociadas:

De creencias potenciadoras:

  • “Creo que soy una persona cercana y la gente puede confiar en mí”. (Típico del Estilo Natural)
  • “Para mí ante todo, lo más importante es ser Leal” (Clave para el Estilo Tradicional)
  • “Creo que disfruto siendo “Excelente”(Un referente para el Estilo Elegante)

De creencia limitantes:

  • “No soy capaz de cuidarme” (Recurrente en el Estilo Natural)
  • “Creo que no puedo y me da miedo el cambio” (Estilo Tradicional)
  • “Si no me exijo el máximo, no me siento suficiente” (El trending topic del Estilo Elegante)

Y si avanzas un poco más te darás cuenta también que esas sentencias son juicios hondamente arraigados en ti, que gestionan tu forma de pensar, sentir y actuar y lo más positivo: ¡que se pueden cambiar!

¿En qué crees?

¿Y cómo afecta éso a tu Estilo?

Las convicciones que tienes afectan a tu estilo y viceversa. Tus opiniones más profundas que te harán elegir de forma inconsciente: diseños, estructuras, colores, tejidos, formas, colores, volúmenes y tu estilo de vida y forma de ser.

El Estilo con foco en Valores:

De esto se habla muy poco.

Parece que los valores son un tema de otros tiempos o que quedan muy bien escritos en lettering en una taza de moda, pero es esencial para el estilo, de hecho es lo que lo define. Es lo que nos mueve, una de las mayores fuentes de motivación que existen ¿sabías?

Son los motivos y razones más profundas aún que las creencias, los puentes para llegar al siguiente nivel.

¿Qué principios o valores rigen tu vida?

  • Amor.
  • Generosidad.
  • Libertad.
  • Justicia.

o tal vez:

  • Odio.
  • Escasez.
  • Represión.
  • Intolerancia.

A veces nos llevamos sorpresas e indagando podemos darnos cuenta que no teníamos ni idea de las banderas que ondean en lo alto del territorio de nuestra identidad e imagen.

La pregunta clave aquí es: ¿para qué…?

  • ¿… eres cómo eres?
  • ¿… haces lo que haces?
  • ¿… sientes lo que sientes?
  • ¿… estás en este mundo?

Los valores dan un sentido a quien eres, aportan una compresión profunda de tus luces y tus sombras, son el filtro definitivo a la hora de tomar decisiones y tiñen todo lo que eres y la expresión de tu estilo.

Entonces seguro que ahora ya te esperas lo siguiente.

El Estilo con foco en tu Identidad.

Todo este recorrido que hemos visto hasta ahora nos lleva a entrar de lleno en la pregunta de “¿Quién soy?”.

Y aunque sea una cuestión muy gorda y desde luego un trabajo para toda la vida, tiene una importancia vital para entenderte y discriminar lo que tiene que ver con tu personaje de lo que es en realidad tu persona, tu Ser…

Una forma de abordarlo es aprender a identificar cuál es tu Propósito de Vida, aquello que has venido a hacer a este mundo, tu función más potente, tu utilidad como ser completo: Fortalezas y Vulnerabilidad.

Es el nivel en el que descubres tu norte, tu brújula.

Dice la técnica de Ikigai que es el cruce entre: tu pasión, tu profesión, tu vocación y tu Misión. Y te puede dar pistas identificar: lo que amas, por lo que te buscan los demás, lo que necesita el mundo y en lo que eres bueno.

Prueba a hacer un listado a ver qué síntesis sale de ahí…

Cuando eres consciente de tu propósito de vida se refleja fuera irremediablemente, sin resistencias, en tu presentación al mundo; porque ya te has abandonado a la experiencia de ti mismo, y con ello quizá además te plantees algo más:

El Estilo con foco en la transpersonalidad

¿Y qué hay después de mí? ¿No se acababa en mi ombligo?

Qué va. Hay un paso más que al haberte conocido, trasciendes tus propios límites y en este punto supone entregar lo que eres al Servicio del mundo.

Sí, es más poético aunque seguro que te vienen un montón de figuras históricas que queriendo o sin querer, han dejado un legado poderoso que ha contribuido a más personas.

Este nivel supone comprender la Visión Sistémica del mundo y que cada uno de nosotros es un elemento más dentro de un entramado mayor que llamarás como tú prefieras.

Otra metáfora potente de la Auto-realización que a veces se tiene poco en cuenta y sin embargo está ahí.

Así te he contado los 7 niveles que no son estancos. Un cambio en cualquiera de ellos afecta a todos los demás.

Lo importante aquí sería detectar en qué nivel necesitas intervenir para sentirte más auténtico y alcances la libertad de expresar el estilo que te representa, importa y aporta.

¿En qué nivel crees que necesitas hacer un cambio?

Compártelo en los comentarios más abajo.

Será un placer leerte.

Un abrazo

Domingo Delgado

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