Cuántas veces te has dicho “algún día lo haré”, “ya llegará el momento”, “no entiendo porque no avanzo” o te has preguntado “¿por qué otros lo consiguen y yo no?”.

Llámale la finalidad de tu vida, el sentido de lo que haces, la autorrealización de tu vocación, tu misión personal, tu lugar en el mundo, sentirte como pez en el agua profesionalmente y personalmente…

Por ahí van los tiros de lo que es y hace sentir: vivir en el Propósito de vida.

Si bien no es fácil, sí es posible.

Hay mucha literatura que habla de muchas herramientas y estrategias para encontrarlo pero veo que poca información deje claro de que para encontrarlo y desarrollarlo hay que “cerrar ciclos”, algo muy terrenal y práctico que te contaré más abajo.

Dicen que algunas personas vienen con él puesto, que otros tardan en encontrarlo y que algunos ni siquiera consiguen conectar con ello y disfrutarlo en esta vida.

Me causa mucha tristeza y un poco de rabia escuchar a personas que siendo conscientes de ello en mayor o menor medida, lo dejan “en manos de universo” y no provocan el cambio que quieren, remangándose en la vida real y tomando responsabilidad de sus propias aspiraciones.

Creo que el propósito de vida no es algo rimbombante, todo lo contrario, pienso que aporta sencillez, confianza, humildad y generosidad. Como te contaba en el artículo de “Cómo contribuir en la revolución de la imagen personal y el cambio social”, crecer no sólo te afecta a ti, tu vida afecta a la de otros.

Desarrollarte no es un obligación, por supuesto, ahora, tener en cuenta tu influencia positiva o negativa a tu alrededor, es una cuestión de respeto.

¿Dónde y cuándo perdiste tu propósito?

Quizá en el pasado, cuando tus padres te impidieron estudiar música porque en su marco de creencias querían lo mejor para ti y era más seguro que estudiaras dirección y administración de empresas… o cualquier otro ejemplo que todo adolescente pudiese sentir y generara en él un rechazo hacia las propias cualidades e identidad.

Sí que existe la educastración y queda mucho por mejorar en la sociedad en relación a esto; ahora: si buscamos culpables, sólo nos queda convertirnos en tiranos rabiosos que quieran dar con la cabeza que cortar para reducir cargas del pasado sin gestionar.

Hay otra forma, y es la de tomar un papel activo, reconocer el pasado para saber de dónde vienes, activar el adulto que eres y proyectarte al futuro con conciencia, responsabilidad y libertad.

Piensa que tu propósito de vida está contigo, no hay nada que inventar, crear o pedir a la divinidad que te lo muestre. Viene en el pack, lo que pasa es que es posible que esté tapado con mil y una capas que hacen difícil encontrarlo con un sólo golpe de vista.

Tendrás que abrir la caja, aceptar que el papel de fuera no es muy mono, meter la mano para tratar de encontrarlo y hasta que lo encuentres, hasta que te salga.

El premio es una sensación muy reveladora y preciosa, como cuando justo encuentras dentro del embalaje: “el regalo” y la sensación indescriptible de: abundancia y conexión.

Luego seguro que con un regalo tan bonito querrás disfrutarlo y enseñárselo a tus seres queridos, amigos y personas de tu alrededor para: compartilo :)

Es un proceso natural y humano.

Lo que pasa cuando no estas en el Propósito

Ruido, mucho ruido, sinsentido, conflictos recurrentes, falta de honestidad y QUEJA.

Es algo así como que parece que la vida te pone situaciones, personas y experiencias que redundan en lo mismo y te fastidia.

En realidad son escenarios de aprendizaje: la puerta de salida. Si te das cuenta, cuando hemos vivido ya como sociedad varias crisis económicas en nuestras vidas, cada siguiente que viene la gestionamos con mayor maestría.

Y es que es eso: tropezamos con la misma piedra porque seguimos si mirar bien por dónde va el camino.

Como es cansado volver a experimentar “situaciones negativas” surge un mecanismo de defensa que da cierto descanso “exterior”: la queja.

Por unos instantes (horas, semanas o años) ponemos el foco fuera, dejamos de ser responsables de lo que nos ocurre y canalizamos nuestro malestar a través de la crítica externa, los sentimientos de frustración que tenemos dentro.

Por un rato está bien, lo que pasa es que si se convierte en una costumbre,  nos cercenamos.

La carga emocional ocupa también espacio mental o incluso espacio físico: problemas de salud o incluso tal incomodidad en el espacio donde vives y trabajas que todo se retroalimenta.

Al ocupar tanto hueco en tu vida es totalmente normal que sientas escacez, falta de tiempo, ausencia de personas nutritivas que te acompañen, cansancio, run-run interno y te olvidas de observarte por dentro: te separas de ti mismo.

Se ve fuera y no sólo por una imagen “dejada”; a veces la vanidad se usa como traje para crear una fantasía de empoderamiento que oculta la inseguridad, la envidia y la comparación.

Lo que pasa cuando sí estás en tu Propósito de Vida

Es misión tuya, despertar y darte cuenta de ésa división que está basada en los “juicios” que haces sobre tí mismo, sobre tus circunstancias, la economía, si es o no el momento adecuado… y crear la probabilidad de vivir como quieres vivir ahora mismo. Es cuestión de tomar una decisión de tripas.

Básicamente, estando en tu propósito te encuentras cómodo, no hay comparación y pese a que haya circunstancias negativas, la actitud predominante es la proactividad; es decir: ponerte en acción.

El perfeccionismo se sustituye por la humildad de aprender de los errores: pruebas, pruebas y pruebas hasta que te salga con soltura. Si no sale como esperado, usas los resultados para para analizar de corazón qué te pasa por dentro y cómo aprender a crecer.

Vivir en el propósito es la sensación de estar en la “Unidad”, tener en cuenta a los demás pero no sólo para compartir las desgracias sino para conectarte con tu mundo de alrededor y ser consciente que “lo de fuera” es un reflejo de lo de dentro”.

Además sentirás la necesidad natural y arrolladora de compartir pero no para buscar reconocimiento sino para desarrollarte a ti mismo, asumir tus cualidades, dar rienda suelta a tu verdadera vocación y mostrar una imagen genuina y libre.

Es curioso sí, es la otra cara de la moneda.

Al se más consciente de tus fortalezas, las “debilidades” se convierten en características auténticas de quien eres, que puedes decidir mejorar o no sin fricción: quizá tu timidez se transforma en la cualidad de observación discreta, o la parte “loca” que tienes, la reconoces como la expresión de tu liberdad.

¿Ves? Es distinto.

No hay color.

No hay juicio.

Detecta si estás en tu Propósito de Vida y lo que tienes que hacer para lograrlo

Lo que tienes que hacer para estar en propósito

Puedes analizar tus valores, indagar en las profundidades de tu identidad, detectar lo que te llena, hacerte un plan… Todo esto y muchas otras cosas más te ayudarán, por supuesto.

¿Pero que hacer si ya lo he intentado y no funciona?

Cierra Ciclos:

Decir aquello que tienes guardado que no has dicho por miedo (culpa, resentimiento, víctima…).
  • Desmontar la imagen ideal que creaste de ti para ser amados por otro.
  • Reconocer en tu vulnerabilidad la piedra filosofal de tu autenticidad a la para que con con tus virtudes.
  • Decir a quien corresponda aquello que guardaste y no comunicaste: te quiero, me hiciste daño, esperaba de ti otra cosa, perdóname, gracias por lo que me diste….
  • Comprender cuando te abandonaste a ti mismo por otras personas, cuando fuiste cruel contigo o con otros, cuando le diste el mando de tu vida a tus hijos, tu amiga del cole, tu jefes o los estereotipos de género.
  • Perdonarte por los momentos en que “vendiste” tu imagen personal por un modelo de éxito para ser reconocido, creativo, confiable, leal, el/la más fashion del lugar…
  • Y todo lo que encuentres que tienes: pendiente contigo.
Sacar a la luz las emociones atascadas que no te permiten avanzar
  • El duelo que no hiciste por la muerte de tu madre.
  • La rabia que te cuesta reconocer que tienes hacia ciertas prácticas de tu sector profesional.
  • Las alegrías que no celebraste para no provocar envidias.
  • El asco e intolerancia que te cuesta admitir por tus valores.
  • El miedo que disfrazaste de enfado para sobrevivir.
  • Todo.
Hacer aquello que siempre has querido y no te has permitido.
  • El artista que siempre fuiste de pequeño y de mayor ahora sí puede manifestarse.
  • Dar crédito a tu ambición por ser empresario y comunicar al mundo.
  • Pasar de oculta a visible tu parte espiritual.
  • Fabricarte tu propio trabajo.
  • Dedicarte a lo que te apasiona.
  • Reconocer lo que te gusta y lo que no te gusta sin tapujos.
  • Decir NO, con alegría y respeto.
  • Hacer con tu cuerpo lo que deseas respetando tu salud.
  • Permitirte mostrar tu Imagen Real.
  • Premiarte y aprender siempre.
  • Ser más libre desde ya.

Para todo ello sé ecológico en tu cambio personal: que lo que hagas sea bueno para ti, bueno para los demás y bueno para el entorno.

Andar hacia adelante sin soltar lastre es mucho más pesado. Es más divertido redecorar el salón de casa para sentirte mejor, cambiar de imagen para soñar con una identidad nueva y frivolizar que subir a la buhardilla, hacer limpieza profunda y deshacerte de los muebles de la abuela que ya nadie va a usar y tú guardabas por apego.

Camina en ambas direcciones: suelta el pasado y oriéntate al futuro.

El proceso es parecido al de una mudanza deseada: al principio se hace una montaña increíble darte cuenta de todo lo que tiene que hacer, es cansado, pero cuando ya estás en la nueva vivienda con todo en su sitio disfrutando de las vistas que antes no tenías, es una pasada.

Reconocer lo que no te gusta de ti y también aquello que ves en los demás que te pellizca el cuerpo y en realidad es tuyo también, cambiar la forma de hablarte y darte permiso para equivocarte las veces que haga falta.

A todo esto también le llaman: abrazar “la sombra”.

Abraza también la sensación liberadora que estás sintiendo sólo con imaginarte el vuelco que le puedes dar a tu vida: ahí hay ENERGÍA.

Sacar a la luz tu vocación viene después.

Hacer brillar tu imagen personal, ocurre de forma natural al realizar este proceso.

Sentir gratitud, compasión y generosidad, también un poquito después.

Inspirar a otros, es una consecuencia…

Empieza pues, la casa por los cimientos.

Como ves, es todo un proceso y ya te he contado “Por qué cambio es distinto de Transformación y cómo puede servirte distinguirlos”

Prueba y te irás encontrando.

Después de llegar hasta estas líneas, dime: ¿Qué claves te han dado pistas sobre cuál es tu propósito de vida?

Compártelo más abajo en los comentarios. Me encantará que se llenen de luz y posibilidad.

Un abrazo

Domingo

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2 COMENTARIOS

Comments

  1. Madre mía Domingo, hoy he rescatado este post tuyo porque al leer el título sabía que necesitaba leerlo.
    Gracias, gracias y mil gracias por seguir guiándome, en la sombra, lo echaba de menos. Echaba de menos ese sostén, esa mano amorosa que saca de mí lo mejor y lo peor sólo para contemplarlo con amor y abrazarlo.
    A veces, sientes que estás encaminada, que lo que haces te hace enormemente feliz y es cierto, pero sin saber porqué de repente todo empieza a cambiar, empiezas a cuestionarte cosas, demasiado ruido ahí fuera con el que no te identificas, le das una o mil vueltas a tus relaciones, tu trabajo, si estás donde tienes que estar o no y te sientes perdida y de repente me encuentro con este post donde me vuelve a centrar y me ayuda a colocarme en mi de nuevo, a hacerme otro lavado de cara, de cuerpo y de alma.

    Gracias Domingo por tu generosidad y aquí me quedo cuidándome.

    • Gracias Ana! Sí, a veces la búsqueda del propósito personal no es fácil pero tú ya estás en el camino. Me alegra que te haya servido y que sigas adelante. Te envío un abrazo fuerte!

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