¿Sientes que llevas una vida laboral fragmentada porque tienes muchos intereses y no sabes cómo unirlos en una sola profesión?

Somos seres creativos y a veces pese a nuestro gran potencial nos sentimos frustrados en el trabajo porque pensamos que sólo existen las vías tradicionales para desarrollarnos o no encontramos la forma de darle rienda suelta a nuestras cualidades.

Salirse de los estándares oficiales no es fácil pero hoy en día contamos con un entorno social en el que es viable diseñar tu propia vida y dedicarte a lo que verdaderamente te apasiona.

Aquí tienes una claves para ayudarte a detectar si necesitas un cambio vocacional.

¿Cómo saber si necesitas fabricarte tu propio trabajo?

Tienes diferentes intereses aparentemente opuestos

Si te gustan muchas cosas a la vez es normal que pienses que estás disperso, que lo mejor es tener un trabajo fijo y luego el fin de semana dedicarte a lo que más te gusta con tus “hobbies”.

Esto es habitual en la mayoría de las personas pero presta atención a si cuando llega tu momento de expansión, tus “hobbies”, son algo más que eso. Si lo que sientes es pasión, se te pasa el tiempo volando y los entornos en los que realizas ésas actividades simplemente te llenan de felicidad.

Durante años trabajé para multinacionales y me gustaba lo que hacía pero también atender a mis clientes de coaching, participar en shootings de moda, dar clases de técnicas corporales o estar de ayudante de dirección en una compañía de teatro. Todo por separado estaba bien pero sentía que quería hacerlo todo a la vez de alguna manera…

El mote de “hombre orquesta” o “qué tio más divertido” a mi no me hacía gracia, me lo decían para bien pero no era el sentido de lo que realmente buscaba. Y no me sentía bien al escucharlo porque en mi círculo más directo no se le daba tanto valor a todo eso y además parecía que era una persona descentrada del objetivo de crecer en la empresa que estaba.

Me di cuenta que eso era yo, sólo faltaba darle forma, aunque no sabía cómo…

Todavía conservo un folio en el que pinté un monigote con todos mis intereses a su alrededor para ver en un mismo lugar, todo lo que me gustaba. Fue en un proceso personal con un Coach en el que me di cuenta que lo que necesitaba era crear la forma de poder dedicarme a todo “eso” buscando un centro, un sentido….un nombre.

Y que si no existía esa profesión, pues había que crearla :)

Falta de motivación por cumplir un estándar

Cuando lo que te gusta no encaja con los estándares profesionales, por mucho esfuerzo de positivismo que hagas en el fondo sientes cierta frustración y es lógico no saber como auto-motivarte para llegar “no se sabe dónde”.

Por éso lo mejor es ponerse un objetivo:

Crear un taller para presentar tu idea.

Compartir con emprendedores que ya han hecho realidad sus proyectos.

Darte permiso para “crear” la forma en la que quieres vivir tu profesión.

Y ésa es la clave: es mejor ponerse, probar, experimentar e ir auto-conociéndote para identificar las claves de tu potencial que seguro podrán ayudar a otras personas en un futuro no muy lejano.

Sientes un extra de energía que quieres convertir en logro

Cuando no ponemos las cosas en marcha por miedo al fracaso (o incluso al éxito) es difícil saber qué es lo que ocurrirá.

Y tendemos a contarle a nuestros amigos mil y una veces en lo que creemos, lo que pensamos que se puede conseguir haciendo tal o cuál, y finalmente sólo es un mecanismo de defensa que está impidiendo que confrontemos con la realidad por dónde van los tiros de nuestros sueños.

La ventaja de estar en el momento previo de decidir si quieres un cambio profesional es que tienes un plus de energía: hay tanta ilusión, tanta esperanza y tantas ganas de que tu profesión sea tan satisfactoria como llevas pensando todo estos años que…realmente tienes el motor para arrancar… y probar :)

El famoso: ¿y éso cómo lo vas a hacer? Im-posible

Piensa por un momento que eres una ficha de un puzzle, con sus salientes, sus huecos y sus formas, pegada en un cuadro de 100 piezas, todo perfectamente encajado y estructurado.

Si una de esas fichas decidiera moverse ¿qué pasaría? Que las demás, o bien se adaptan a ése movimiento o si se quedan igual, seguro que hasta alguna se cae.

Pues eso mismo es lo que pasa cuando das un giro de 180º a tu profesión. Los demás se mueven, te preguntan: “¿En serio que quieres dejar ése trabajo y dedicarte a otra cosa?”; “¿Seguro que no prefieres la seguridad y estabilidad de tu trabajo actual?”

O incluso…. “Pero ¿cómo vas a hacer éso?, es una locura”. O: “Lo que cuentas me parece imposible de llevar a cabo”, etc.

Está claro que ser camicace y cargarte tu economía y relaciones, no es el objetivo.

Pero contempla con realismo que cuando cambias tú: afecta a tu entorno.

Mide riesgos pero atrévete.

Fabricar tu propio trabajo

¿Como dar tus primeros pasos con seguridad?

Creer en ti

Es un entrenamiento más que una bonita declaración de intenciones. ¿Y cómo se hace?

Antes de dar un cambio profesional hacia una profesión más creativa y dinámica o atreverte a hacer de “Tu gran Idea” una forma de vida necesitas:

Reconocer que en ti mismo es una necesidad e auto-realización.

Ser consciente del valor de tu propuesta y los valores personales que mueve en tu vida.

Buscar apoyos de calidad que te inviten a la auto-crítica pero también al desarrollo sólido de tu proyecto.

Antes de empezar con mi empresa, compartí con personas clave en mi vida que me inspiran gran respeto. Les hablé de lo que traía entre manos, les pedí feedback sincero y puntos de mejora. La verdad es que hoy, sin ellos, no estaría haciendo lo que hago.

Autorizarte a “pensar a lo grande”, busca apoyos y encuentra los recursos que necesitas para hacer el cambio profesional que buscas.

Investigar qué hay

Abrir google y pasar de la primera página de resultados es muy inspirador. Te ayudará a ver cómo hay profesionales que se dedican a crear “letras bonitas”, “especialistas en crear aromas para marcas”, “arquitectos emocionales”, “críticos de Pubs”..

Quizá te hayas reído con alguno de estos ejemplos pero piensa que ellos han logrado posicionar una idea y unos servicios que nacen de elementos aparentemente fuera de contexto pero útiles.

Investiga para saber cómo funcionan, no para copiar, es una pena ver webs copiadas unas de otras por buscadores de soluciones con falta de creatividad. Ése no es el objetivo de disfrutar de lo que sólo tú, has creado.

Inspírate y aprende de otros que ya lo han conseguido.

Validar tu idea en el sector

Esta es la parte más difícil, porque del papel a la realidad hay una distancia: La utilidad para otras personas.

Creo que todas las profesiones por muy aspiracionales que sean o incluso artísticas, van dirigidas a otras personas que necesitan lo que tú sabes hacer mejor.

Da una conferencia, crea una experiencia gratuita o replica tu método con varios grupos, foros y públicos.

Recibirás muchos tipos de comentarios, recógelos todos con un magnífico cuestionario de valoración y sobre todo, estate atento al impacto que causa tu propuesta.

Cuando empecé con mis primeros talleres de imagen buscaba darle a mis alumnos el mejor Vademecum. Pero pasó algo muy sutil que revolucionó la visión de mi profesión: percibí que los participantes sentían miedo a hablar de sí mismos, o bien trataban de huir de las preguntas, era curioso porque cada uno “creaba un personaje” de sí mismo que le protegía de mirar dentro, pero quien miraba dentro, conseguía proyectar una imagen mucho más genuina y afectaba a todos los demás positivamente por su autenticidad.

Todo eso ya lo sabía por el Coaching pero no que se pudiera trabajar desde de la Imagen Externa con más potencia y de ahí nacieron las bases de la distinción entre Estilo Limitante y Estilo Potenciador: una clave fundamental de mi método.

Voilà!

No perderás el tiempo, estarás testando todo lo que necesitas saber para hacer realidad una idea o un proyecto que crecerás y ayudará a otros.

Estar muy seguro de que quieres ir a por ello

Emprender es fácil y divertido antes de comenzar. Luego te encuentras con un camino arduo y lleno de obstáculos: no te voy a engañar.

Eso sí, para mi ha sido el Master de Desarrollo Personal más potente que he hecho nunca.

Pondrá a prueba tu compromiso, pasarás malas rachas, reacciones negativas, te copiarán y reproducirán si eres bueno, tu ego, tu personaje y tus limitaciones vendrás a visitarte para traspasarlas.

Pero si lo consigues, es una pasada porque conseguirás tener la libertad de dedicarte exactamente a lo que más te gusta.

Por eso es VITAL que hagas todo el proceso previo que te he presentado. Caminando despacito pero con buena letra tendrás “gasolina” para todo el trayecto. La clave está en buscar el “centro de gravedad” de tu propuesta que tiene tanto que ver contigo que parecerá que no puedes vivir sin dedicarte a ello.

Pasar de la declaración de intención a la acción.

Este punto ya lo conoces. Si no actúas, no pasará nada, ni bien, ni mal. No sabrás si es posible, lo que necesitas cambiar en ti, en tus relaciones o en la forma que tienes de relacionarte con la vocación. Y seguirás contándole a tus amigos los fines de semana lo que realmente te gustaría hacer…quizá algún día…

Rétate a ti mismo, a realizar tus metas más preciadas. Aunque no salga como lo previsto, habrás crecido, algo distinto habrá en ti y además, sólo ése cambio te dará nuevas pistas de hacia donde ir.

No importa lo que tardes: Todo son beneficios.

¿Qué ideas rondan por tu cabeza que te gustaría poner en práctica?

¿En qué momento vocacional te encuentras?

Me encantará  leer tus comentarios.

Un abrazo

Domingo Delgado

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