Tenemos más tendencia a desbordarnos emocionalmente que a canalizarlas, ¿sabes por qué?

Hay varias opciones:

  • Por el simple miedo a sentir lo que nos pasa, sobre todo si es desagradable:

La vida no es un camino de rosas pero éso no quiere decir que las emociones desagradables sean negativas, que va. Todas las emociones son útiles porque vienen a contarte información importante sobre ti.

Son energía y cuando no las reconocemos tal y como son, nuestro cuerpo se encarga de hacer lo que puede con ellas y salen por otro lado en formato: dolencias físicas.

Con el paso del tiempo las emociones sin gestionar transforman tu imagen personal generando una apariencia que puede que no te esté ayudando a sentirte más libre de tus propios sentimientos.

Te entiendo, da un poco de reparo pensar que, vale, voy a ponerme a sentir todo… ¿y qué será de mí?

Dame un momentito.

  • Falta de herramientas para saber qué hacer exactamente con cada emoción que sentimos:

Nos encanta disfrutar de la Alegría y es la emoción más “reconocida”, la vivimos, la compartimos y tenemos una descarga de neurotransmisores estupenda que nos hace sentir bien.

¿Y el resto de emociones?

Hay formas de sentir la tristeza, la rabia u otra desagradables: la primera, darte permiso para sentirlas, evitar escapar de ellas tapándolas con otra conducta que impida que sientas; y segundo: canalizarlas para que baje la sensación de carga emocional.

¿Qué es una carga emocional?

Una emoción que se sostiene en el tiempo o que aparece con mucha intensidad en un corto periodo de tiempo.

Al aprender a canalizar tus emociones dejarás de tener que protegerte externamente mediante tu estilo o comportamientos erráticos a los que no encuentres sentido aparente.

  • Darle vueltas y vueltas a lo que sentimos causando el efecto contrario al deseado:

Los pensamientos que tienes en el momento en el que sientes, durante y después afectan considerablemente a cómo te vas a sentir.

Cuando giramos entorno al mismo discurso que alimenta las sensaciones positivas o negativas, aumenta a su vez, cada vez más y más la emoción transformándola en “carga emocional”: Euforia, Depresión, Ira, Terror… hablaremos de ellas ahora.

Todo depende al final, del músculo de inteligencia emocional que hayas desarrollado y cómo gestiones tus emociones desde el minuto cero. Y hoy puedes hacerlo crecer.

Imagen es emoción y emoción también es: Color.

Te contaré varias estrategias para canalizar las 6 emociones básicas, las más conocidas, y sus cargas, mediante un recurso accesible para todos: intervenir en tu estado de ánimo y estilo a través del color.

Expresando, activando o equilibrando la Alegría:

Psicología del Color Amarilllo

Si quieres más alegría en tu vida, necesitas alcanzar más logros.

Ponte objetivos realistas, asequibles y alcanzables para que fácilmente puedas aumentar tu “hucha de logros”.

El amarillo activa la sensación de optimismo pero no sólo por lo que vistas; si quieres despertar este sentimiento, experimenta situaciones nuevas en las que puedas verte en otro escenario distinto al habitual. Salir un poco de la zona de confort activará tu curiosidad, apertura mental y dinamismo.

Incluye cantidades moderadas de este color en tu vestuario, trae flores frescas a casa de esos tonos para inspirar tu hogar y disfruta de un ambiente natural que te llene de energía.

Para mantenerte motivado, encuentra el “para qué” de tus acciones, dale sentido a lo que haces, más allá de “hacer por hacer”.

Otro factor importante para activar el amarillo en tu vida es el humor, la creatividad  e incluir algún elemento hilarante en tus ambientes, en tu vestuario… Rompe con alguna regla que te haga gracia y le de cintura a tu día a día.

Si por el contrario te das cuenta que te sueles venir muy arriba, que andas todo día superactivado, sonriente, amable, solícito y totalmente fuera de ti; es posible que estés en carga emocional de Euforia. Si te agota y quieres mesurar tus emociones y tomar decisiones más relajadamente: incluye más colores fríos a tu alrededor sobre todo el azul.

Y si tu caso es más bien que quieres mantener la sensación de logro que ya has conseguido, sigue basándote en el amarillo y amplíalo a su variedad e tonos medios y suaves; acompaña tu estilo con beiges, terracotas, blancos rotos o incluso naranja.

Expresando, activando o equilibrando la Tristeza:

Psicología del Color Azul

La Tristeza es como una vieja amiga que viene a verte para contarte que has perdido algo. Sin duda los Blue days los tenemos todos. Y son importantes porque nos invitan a la reflexión, a profundizar en lo que pasó para integrar qué necesitamos.

Usa los tonos medios y oscuros del azul si eres de los que le cuesta expresar la tristeza, no te pasará nada. Nada más que sentir lo que llevas dentro. Y éso es bueno para tu cuerpo y tu imagen externa se encargará de cobijarte para que puedas sentirte seguro ahí contigo.

Explora recuerdos que te conecten con la gratitud del pasado, pasa tiempo solo para saber quien eres y dedica un tiempo a ti, a tu taza de té y a tu Auto-conocimiento.

Por contrario, si sabes que a la mínima te viene a visitar la tristeza de forma arrolladora, es posible que no sea lo de fuera lo que te hace sentir, sino que haya pendiente algún duelo sin elaborar o incluso la carga emocional de Depresión (no patológica). Cuando acumulamos pérdidas es más fácil que porque se rompa un plato, también rompamos a llorar. Eso es que estás desbordado de estas emociones y las puedes canalizar con un poco de ayuda.

Date cuenta pues, si lo que tienes es mucha tristeza y si tienes hay ahí dentro un “bajón generalizado” sin resolver. Pregúntate ¿qué necesito? Es la clave para encontrar cómo salir de ahí.

Usa la tristeza para detectar qué has perdido y dar los pasos adecuado para aceptar lo que paso, detectar los recursos necesarios para avanzar e ir a por ellos. Si no, las sensaciones de caída seguirán presentes.

En este caso apóyate también de tu imagen personal y si quieres balancear tu estado de ánimo sal del total blue y de los colores muy oscuros, muévete hacia los violetas y granates transformadores y si te animas, incluso el rojo: te ayudará a ponerte en acción, a salir a buscar ésos recursos y a sentirte mucho mejor.

Si ya tienes músculo emocional y lo que quieres es seguir manteniendo tu recogimiento cuando venga a visitarte la tristeza, activa los azules reflexivos para respetar tu corazón.

Expresando, activando o equilibrando el Enfado:

Psicología del Color Rojo

El Enfado es la emoción más socialmente aceptada pero a veces hay personas que no se lo permiten.

¿Es tu caso?

Esta emoción nos ayuda a poner límites, a ser asertivos si comunicamos lo que tenemos pendiente de decir de la forma adecuada y a la persona correcta, en el momento preciso.

¿Cuántos/as estáis en la sala que les cuesta decir “NO”?

Activa el rojo en todos sus matices y en cantidades moderadas en tu indumentaria y complementos; notarás enseguida su energía y vibración. Ayúdate a ponerte en primer lugar, a expresar tus sentimientos y opiniones y a tomar el lugar que te corresponde.

Inspira tus espacios con rojos agradables que aporten carácter a tu salón con algún adornos, añade una iluminación más cálida y sensual, visita lugares que te inspiren fuerza y autoridad…

Sin embargo, si eres Miss/Mister enfado o Don/Dña Iracundo/a y no se puede hablar contigo porque saltas a la mínima: baja las dosis de rojo en tu vestuario y también de las combinaciones muy contrastadas con el negro y el blanco: junto con el rojo tienes el volcán energético preparado para la erupción y así será difícil bajar la carga emocional de Ira.

Disminuye la presencia de tus prendas tan carismáticas y deja la seducción para momentos especiales. El conjunto de estos factores y darte cuenta de en qué te has sentido invadido los últimos años o “cuando diste de más”, dejaran de justificar tu imagen dramática.

Apóyate también en los granates y camina estéticamente hacia los azules y los tonos neutros: te irá bien así.

Si lo que quieres es ser consciente de tu asertividad, usa el rojo en puntos clave de tu estilismo, para recordarte tus acciones y también para ésos momentos en lo que quieres estar simplemente, más presente, abierto y visible.

Aprende a canalizar las 6 emociones basicas y sus cargas con el color adecuado

Expresando, activando o equilibrando el Miedo:

Colores neutros

Hay muchas formas de presentarte “huidizo” ante ti y los demás.

Algunos lo hacen con el negro, otros con colores oscuros en general, otros por una imagen dejada tras la cual protegerse o con dejar de acudir a ciertos lugares por lo que pueda pasar.

La clave para saber si te cuesta canalizar la emoción del Miedo es la sensación de huida, de búsqueda de protección, de una rápida tensión que se acumula en tu cuerpo que parece que te quedas indefenso.

Vivir el miedo no es malo, porque viene a contarte que tienes que moverte, algo en ti o en el entorno, necesita recursos para aumentar tu seguridad.

La inseguridad a veces es buena porque ayuda a cuestionar el status quo, con ello no te quiero decir que de repente abandones tus imagen pero sí, que te permitas hacer un parón en tu vida para ver qué es lo que no encaja.

Baja los estándares de buscar la seguridad en tu imagen, en el entorno o simplemente en lo de afuera. Entra en ti, ayúdate de los grises, negros o un look más natural pero estructurado. Hacer un alto en el camino te vendrá bien para ser consciente de lo que necesitas.

Si la tónica general en tu vida es el Pánico o Terror, vigila esta carga emocional. Date cuenta de si tratas de ocultarte detrás de la apariencia bien por dejada o bien por tan dura que da miedo. Atrévete a mostrarte tal y como eres, añade color que se salgan de los tradicionales. No es disfrazarte es permitirte expresar quien eres por dentro y por fuera. Comienza por pequeños cambios sólo en los complementos y poco a poco te animarás a usar más color.

Si lo que necesitas es seguir siendo consciente de tus miedos para abordarlos con valentía, usa los tonos neutros como puente y sostén para otros colores, tanto en tu indumentaria como en la decoración de tus espacios.

Expresando, activando o equilibrando el Asco:

Psicología del Color Violeta

Sí, es la emoción más asquerosa de todas porque es muy física, y ocurre cuando sentimos un rechazo espontáneo o mantenido ante una situación, relación o evento.

El Asco es positivo en el fondo porque nos indica de qué debemos alejarnos de algo para mantener nuestro equilibrio interior, la salud o las relaciones balanceadas.

Todos sentimos en alguna ocasión esta emoción y es importante porque activa los valores fundamentales de cada uno. Cuando chocan con los de otro, será digno de tu atención: pon tu mirada ultravioleta en ello para ver qué ocurre y tomar decisiones.

Es suficiente con darse cuenta de esta emoción para preguntarte ¿Qué cosas importantes de mi vida están entrando en conflicto?

Y luego lo podrás transformar.

Ahora sí, apóyate de los violetas y los verdes orgánicos para ser más consciente de ello, si es el caso que te cuesta permitirte estos sentimientos.

Si por contrario te ves que vas siempre “regañado” por la vida, es posible que la Intolerancia (Carga emocional del asco) esté manifestándose en tu expresión, conductas e imagen porque no le estés haciendo mucho caso.

Sé consciente primero de ello, evita los lugares, personas y relaciones tóxicas o bien sé asertivo/a. Ten una imagen personal más sencilla fuera de artificios y extravagancias. Y si ves que por algún motivo, esta presencia negativa sigue estando; pon cierta distancia para valorar qué quieres hacer con ello en tu vida. Es increíble la paz que se siente cuando se “sueltan” relaciones, pero primero: reconoce tus emociones tal y como son y segundo.

Y a más a más, si notas mucha carga, equilibra tu estado con los verdes claros y en tonos medios e incluso aquellos que se acerquen a los tonos más amarillos.

Expresando, activando o equilibrando la Sorpresa:

Psicología del Color Blanco

¿Te sorprendes fácilmente?

Si no es tu caso y te gustaría que pasase: activa el blanco a tu alrededor para que entren nuevas ideas en tu cabeza, nuevas relaciones y experiencias útiles que te saquen del terrible aburrimiento y hastío.

Permítete no tener las cosas tan claras, dudar de tus firmes aseveraciones; abre una página en blanco de tu diario, experimenta situaciones confusas aceptables y explora nuevos lugares de tu ciudad. Permite que tu imagen externa sea más sencilla para recibir a los demás, más abierta para comprender al entorno y más ingenua si quieres para eso: dejarte sorprender.

A veces es distinto y todo lo que ocurre nos deja como en Shock, totalmente anonadados u obnubililados: ojo con esta carga emocional si te lleva hasta tal punto de perder tu centro, no saber dónde está o qué hacer o qué decir. Hay cierta “droga” en vivir todo el día en la sorpresa, porque, como te contaba en un post anterior sobre esta emoción: nos evade y saca del contexto habitual.

Si esto te pasa usa colores orgánicos como verdes, marrones y también los rosas de tonos suaves, que te traigan al aquí y ahora y a la calidez del vínculo con otras personas.

En caso de querer seguir pemitiéndote descubrir mundos nuevos del conocimiento, de las emociones, las personas y tu alrededor, usa el blanco al 50% en tu look, con otros colores que inspiren tus aspiraciones. Añade más blanco a tus espacios de trabajo para que amplíen tus pensamientos y haz más “hueco” a tu agenda, para que sigas experimentando.

Y aquí te dejo estas 6 estrategias para canalizar las emociones básicas y sus cargas, espero que te haya sido útil el y me digas en los comentarios:

¿Qué colores vas a activar para canalizar tus emociones?

Será un placer leerte.

Un abrazo

Domingo Delgado

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