¿Es cierto que usar colores llamativos ayuda a mejorar el estado de ánimo? ¿Mejor pintar una habitación de blanco para que se vea más grande? ¿Por qué el rosa es “femenino” y el azul “masculino“?

Vivimos rodeados de convenciones sobre el mundo del color que muchas veces no son del todo ciertas y además etiquetan a personas, lugares, comportamientos, decisiones y formas de actuar.

Hace tiempo que quería compartir con vosotros un breve listado de Mitos sobre la Psicología del Color que te puedan valer para tener otro punto de vista en tu vida cotidiana, tu manera de vestir y la forma de percibir a los demás o incluso el espacio.

Vamos a ello:

1.  Usa el color para “subir” tu estado de ánimo

El primer impacto que causa una prenda en nosotros es a través de la vista y nos influye a nivel mental, emocional y físico. Algo ya te conté en el artículo Por qué el Color afecta a tu vida y cómo ponerlo a tu favor.

Está muy extendida la idea de cómo los colores nos afectan por su significado y es cierto que recibimos un primer input en nuestro sistema nervioso que provoca determinados estados, pero no es tan mágico. Hay un procesamiento cerebral mucho más profundo que la primera impresión.

Los colores básicamente sacan a flote emociones que tú tienes dentro. No “nos hacen sentir”, sentimos solitos y cuando afloran sentimientos son los que precisamente hay dentro de ti.

Si te sientes triste es cierto que el amarillo te aportará una actitud más optimista, se te verá más alegre, abierto y cercano que si vas de azul marino o negro de arriba abajo. También debes saber que el uso prolongado del amarillo proyecta envidia, egocentrismo y búsqueda de reconocimiento a toda costa, como el azul también puede aportar confianza y fluidez.

Ahora, la forma de dar en el clavo con qué te ocurre, es poniéndole nombre a tus emociones, saber qué te vienen a contar y aprender a gestionarlas en tu vida y también a través de la imagen.

Todo para todos, no vale.

Descubre tu Estado Cromático interno y luego selecciona los colores adecuados para armonizar tus emociones en el exterior: en tu indumentaria y también en el espacio en el que vives o trabajas.

Las emociones que nocolores fríos en tu apariencia si quieres armonizar expresamos son energía que se queda bloqueada si no se gestiona y con el paso del tiempo se acaban colocando en un órgano diana: ésa afonía recurrente, el típico dolor de espalda, bruxismo, dermatitis, ardor de estómago…¿te suena?

Podrás tapar tu resentimiento con “rosa y celeste” sin duda te ayudarán a “verte” más amable y solícito pero sólo por un corto periodo de tiempo…

Aprender a dejar de tener tantas expectativas sobre ti y sobre los demás será muy eficaz y si además, te haces consciente de que “te sientes rojo” por dentro. Te ayudará compensar tu estado con una apariencia más suave, aunque a veces es más útil aún, buscar la manera de expresar ése enfado interno, mostrándolo fuera de forma asertiva.

En este caso, la asertividad servirá para aprender a poner límites y si tu imagen lo refleja, sentirás más coherencia y será más fácil canalizar tus emociones atascadas. ¿Cómo se hace? Usando los colores que te permitan expresar lo que sientes tal y cómo es, siendo consciente que también respetas al entorno al hacerlo. Quizá en tu caso no sean los tonos pastel, sino más bien los intensos y contrastados.

Espero estarme explicando 🙂

“Subir el estado de ánimo”, responde a una necesidad que tienes por cubrir: detecta cuál es, ponle un color y usa en tu apariencia aquellos que te ayuden a sentirte mejor pero nunca para disimular lo que sientes sino aquellos que te ayuden a avanzar.

2. Viste de negro para verte más delgado y elegante.

Visualmente sí, el negro estiliza las siluetas, es un efecto óptico. Lo que pasa es que tu talla seguirá siendo la misma. Si optas por crear un “personaje visual” que aparente ser lo que siempre has querido, te llevará mucha energía y con el paso del tiempo sentirás una dependencia total a la imagen externa, sin la cuál no podrás ser válido ni salir de casa de cualquier manera.

La elegancia suele estar asociada a movimientos suaves, actitud discreta, el famoso “saber estar”, la delicadeza y los ademanes respetuosos. Éste es sólo un estilo, tienes mil opciones más para expresar quien eres sin tener que pensar que “lo elegante” es la única y mejor versión de ser tú mismo.

En otros artículos te decía que “Elegancia” vienen del latín “elegere” que significa: ELEGIR.

Si te eliges a ti mismo tal y como eres ya estarás siendo más elegante aunque tu estilo sea de otro palo más Natural, Tradicional, Romántico, Seductor, Creativo, Dramático… o cualquier otro que te haga ser más tú, en tu cuerpo real y alineado con tus valores.

3. Debes usar siempre tu paleta de color para verte con más atractivo, juventud y belleza.

Existe una paranoia generalizada en el mundo de la asesoría de imagen por llevar siempre, en todo momento y en cualquier circunstancia los colores de la paleta de color personal.

Estas teorías son superútiles a la hora de crear un look atractivo, que realce tu belleza natural y funciona pero recuerda que ir siempre “superconjuntado” provoca el efecto contrario: artificialidad, falta de espontaneidad y sensación de control de la expectativa de los demás. La imagen personal es algo vivo, no te sientas constreñido por si usas el tono exacto de tu paleta y permítete usar también aquellos colores que te atraigan e inspiren aunque no estén en el dossier.

En el momento en el que dependemos de algo, ya no tenemos tanta libertad y volver una herramienta racional los colores que usamos vacían de contenido a la naturaleza viva del color.

Como sabes, en lo que te gusta vas tú, en los colores que te atraen vayan en armonía contigo o no, también. Ahí está la información emocional útil sobre ti que dará más sentido a tu look que simplemente “ir guapo”.

Mitos Psicología del Color

4. El rosa es de las niñas y el azul de los niños.

Pues resulta que no fue así siempre. De hecho sólo tiene un par de siglos este estereotipo que ha hecho tanto daño a “las princesas”, “los príncipes”, a los/las que no encajaban ahí y en general a la cultura de sexo y género.

Verás, hasta la Europa del siglo XIX era habitual vestir a pequeños y pequeñas de color blanco o en tonos pastel (incluidos el rosa y el celeste); esto más bien les daba una apariencia más neutra o si me apuras más “femenina” a los dos géneros. Luego dependiendo del país se diversificó esta práctica, algunos lugares vestían de rosa a niñas y otros a niños.

Incluso hay evidencias de que en ciertas zonas el rosa se asociaba a niños por su relación con el rojo (fuerza y valentía) y el azul celeste a las niñas (delicadeza). En realidad, la historia de género hubiera sido igual porque se asociaban estereotipos de fuerza a lo masculino y delicadeza a lo femenino. En cualquier caso, llama la atención que años después, cambiara el asunto.

El boom de la comercialización del S.XX y la diferenciación de juguetes por sexo y género hizo que las campañas de marketing decidieran dar la vuelta a la neutralidad y polarizar el rosa para la Barbie y el azul con Playmobil.

En general, si pillas a alguien diciendo que “los niños/as” eligen de forma natural los tópicos del color, ten en cuenta el factor de “facilitación social”. Tendemos a tener gustos similares a nuestros grupos de referencia para sentirnos pertenecedores a la tribu y dignos de ser amados. Si lo que ven fuera está estereotipado, en el 85% de los caso, los bebés preferirán lo que ven fuera.

En fin, daría para mucho todo esto y si queréis lo abordo en otro artículo.

5. Usa el blanco en espacios pequeños para que se vean más grandes.

No es cierto.

Para conseguir dar profundidad a un espacio y que no destaque tanto el mobiliario de una habitación pequeña, necesitamos pintar al menos una pared de un color más oscuro precisamente para darle “fondo”. Sin profundidad no hay sensación de amplitud, sino más bien, de agobio.

Una habitación toda entera de blanco será muy luminosa, éso sí, pero al rebotar tanto la luz, todos los muebles que pongas tomarán mucho protagonismo y a su vez, parecerán más grandes. ¿Me explico?

Si jugamos con los efectos ópticos, la mejor solución es:

  • Alinear el color de parte del mobiliario con los tonos de la pared.
  • Elegir objetos y muebles de tamaño proporcional al de la habitación.
  • Pero dejar alguno alargado que siga la línea de la pared que hemos pintado más oscura con un mueble alargado.

6. No uses el negro en verano porque te dará más calor.

El negro absorbe la luz y el calor, tanto del entorno como también de tu cuerpo. Y piensa esto por un momento: si absorbe también tu calor… ¿te podría refrescar?

Piensa en los Beduinos de ciertas zonas del desierto se envuelven en mantos enormes de color oscuro que tapan todo menos su mirada y sus pies. Eso sí, se visten de forma muy holgada para que sus capas creen pequeñas cámaras de aire que les sirvan de aire acondicionado.

¿Por qué pasa esto? Ésas capas permiten que se creen unas “corrientes de convección” que hace que el calor, salga al exterior a través de las cámaras de aire que forma su atuendo. Al habitar en zonas ventosas, la cosa cambia y les funciona el método.

En definitiva, si estás en un ambiente seco y sin viento, no uses ropa ceñida y negra por el día.

Sí estás en zonas calurosas y ventosas, usa el negro con ropa amplia.

En definitiva, todo depende del color del cristal con que se mire y el momento y entorno cultural. Habría muchos más mitos de los que hablar…

¿Qué otros estereotipos sobre la Psicología del Color te gustaría desmitificar?

Deja tus comentarios más abajo.

Me encantará leerte.

Un abrazo

Domingo Delgado

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