Dedicarte a las personas tiene distintos niveles de profundidad. Trabajar a fondo como disfrutar con la forma son dos polos de un mismo continuo.

Piensa que puedes vestir al cliente con unos criterios técnicos y visuales y además sacar a la luz emociones, creencias, actitudes y valores que permanecen debajo y quieren expresarse fuera.

Puedes darle su paleta de color y presentarle opciones de qué combinaciones llevar en su indumentaria y complementos. Y también podéis descubrir juntos los significados inconscientes que le empujan a ser más auténtico le o impiden usar la energía de cada gama a su favor.

El interior y la apariencia no son incompatibles; todo lo contrario, forman parte de una misma unidad: la persona.

Todo lo que ya sabes como asesor de imagen lo puedes ampliar a una experiencia que vaya más allá de las apariencias y provoque un cambio en la superficie y en el fondo.

Te dejo algunas pistas hoy, de cómo trabajamos en Coaching de Imagen aspectos típicos de las primeras sesiones:

Exploración inicial:

Los cuestionarios te dan respuestas rápidas y un análisis global. Son muy útiles para usar sus resultados en una primera conversación sobre el Estilo del cliente pero no te quedes solo con ello.

Lo primero que solemos preguntar suele ser:

  • ¿Qué es lo que quieres conseguir con mi ayuda?
  • ¿Cuál es el objetivo que tienes en los próximos 6 meses?
  • O bien ¿Qué necesitas cambiar?

Somos animales de costumbres y estamos acostumbrados a dar respuestas estándares y racionales en un primer encuentro. Tenemos una dimensión emocional que afecta a la toma de decisiones y a veces no somos conscientes de ello.

Por eso te recomiendo que uses herramientas que llamamos de Hemisferio Derecho (emocionales) para tener un contraste entre lo que dice la cabeza y lo que cuenta el corazón.

Aquí te podrá ayudar:

  • Visualizaciones: trabajar con los ojos cerrados con una buena técnica, invita al cliente a la reflexión, conectar mejor con las emociones y dar con claves de su inconsciente. (Aquí tienes una: 4 Pasos para potenciar tu Imagen Interna)
  • Entrevistar al cliente a través del espejo: es la posición en la que el cliente está sentado delante del espejo y el profesional se coloca detrás; ambos en diálogo, mirándose en el espejo. Los peluqueros conocen muy bien esta forma de trabajar; además de cuestiones técnicas, el profesional tiene menos presencia y ayuda a que el cliente se exprese con mayor libertad.
  • Usar una fotografía del rostro del cliente sin expresión para que describa lo que ve positiva y negativamente. El impacto de la propia imagen y en concreto del rostro le llevan a reflexionar sobre sí mismo.

El cliente llega con un deseo y detrás de cada deseo hay una necesidad:

Por ejemplo:

Si el deseo que te traen al despacho es el de aumentar la reputación personal, ser más elegante y proyectar una imagen de prestigio, ojo. Todos estos deseos están vinculados a la necesidad de ser valorado, la autoestima y la capacidad de elección.

Está investigado que el uso de determinado vestuario hace adoptar algunas características asociadas a él, modifica el estado de ánimo y provoca cambios en la conducta. Trabajar sólo por fuera no cubre totalmente las necesidades.

Algunas preguntas útiles serían:

  • ¿Para qué quieres aumentar tu reputación?
  • ¿Qué significa para ti ser «más elegante»?
  • ¿Qué te impulsa a buscar prestigio?
  • Y en definitiva: ¿qué necesidad quieres cubrir con estos cambios?

Si analizáis juntos las necesidades que están detrás de los deseos la elección del objetivo puede que cambie y encontréis una meta mucho más potente que lleva su vida a nivel mayor de bienestar.

Según George Pierret sabemos que existen 3 grandes necesidades psicológicas fundamentales:

  • La necesidad de Seguridad: cuando llega un cliente lleno de inseguridades tendemos a proponerle un look estructurado y directo. Con él recibirá elogios del entorno de una apariencia más segura. Sin embargo detrás de una necesidad de seguridad muy arreciante, la emoción que subyace es: el Miedo. Cuando se aprende a canalizar ya no necesitará tanto el apoyo y quizá su búsqueda de estilo vaya por otros derroteros.
  • La necesidad de Libertad: solemos ver en los cambios de imagen el impulso a buscar un ascenso u otra profesión, conseguir pareja, superar divorcio, salir de un bache, etc. Si tu cliente lleva tiempo queriendo soltarse la melena y no ha podido, ir directamente a prendas desestructuradas, cómodas y con motivos desenfadados no basta. Tendréis que trabajar si la encontráis, la emoción de: Enfado. Al gestionarlo os encontraréis con un terreno fértil para que el cliente elija con autodeterminación por donde van los tiros de su estilo.
  • La necesidad de Amor (y quien no): es el perfil de alguien cabiz bajo que quiere mejorar su autoestima, mejorar sus relaciones y deseando que su imagen le aporte confianza para también recibirla de los demás; cuidado. Debajo de esta necesidad es posible que tengáis que canalizar: la Tristeza. Al canalizarla y ser consciente de ello, ten por seguro que la energía subirá, el compromiso con el cambio mayor y estaréis dando pasos hacia una mayor autoestima.

Recuerda que cada cliente es un mundo y no hay recetas cerradas.

Te propongo que observes, preguntes y vayas descubriendo tú mismo cómo hay más intríngulis tras la demanda del cliente.

Espero que estas claves te sirvan para avanzar en tus sesiones iniciales y vayas consiguiendo poco a poco que tus servicios den resultados más allá de la apariencia.

Me encantará saber qué tal te ha ido; aprovecha y comenta más abajo tus descubrimientos.

Un abrazo

Domingo Delgado

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