Llega el día “D”, el que te toca tomar una decisión importante, poner límites a un colega tóxico, comenzar a cuidar tu alimentación, deshacerte de tu viejo apartamento o emprender por fin ése proyecto que lleva años en tu cabeza y cuadernos y… ¡Zas! Algo pasa que simplemente no ocurre todo lo habías planeado.

Puede que sean las circunstancias, obstáculos no previstos, cambios repentinos que afectan a tu plan y mil cosas más.

También puedes estar siendo secuestrado por un personaje misterioso que se planta en medio de ti y tu sueño.

¿Son las circunstancias las que impiden que se haga realidad tu plan?

¿O es ese personaje llamado “Auto-sabotaje”?

Ésa parte de ti que da vueltas para no ponerte a manos a la obra y que provoca escenarios en los que te tropiezas, metes la pata, huyes o revientas de forma inconsciente tu anhelos, es una máscara asociada a tu Estilo Limitante.

Hoy quiero echarte un mano a desenmascararle para saber qué hacer en ésos momentos en los que intuyes que quizá seas tu mismo el que bloquea tu éxito y bienestar.

Déjame contarte antes, algunos puntos importantes para comprenderlo:

Si te cuesta salir de la Zona de Confort porque tu sueño es hoy inalcanzable:

Sabes que para provocar un cambio necesitas salir de la famosa zona cómoda de la que ya has oído hablar muchas veces; hacer algo diferente, prepararte, atreverte o si te cuesta mucho: pedir apoyo a la gente de tu alrededor.

Queda precioso decírselo a uno mismo ¿verdad?

¿Cuánta energía te pide el cambio que quieres en tu vida?

A veces nos planteamos metas tan enormes (inconscientemente) como querer ser cantante de ópera en 3 meses sin haber visto un pentagrama en la vida. Nos cuentan tanto sobre alcanzar sueños, tener éxito y convertirnos en unos cracks de lo nuestro que pensar en objetivos chiquititos nos parece mediocre…

Cuando lo que deseamos lo ponemos tan lejos del ahora que se convierte en un Ideal, la Zona de Expansión: que es el terreno y el camino a medida para aprender a crecer y conseguir hitos 100% satisfactorios pasa a convertirse en un hazaña heroica en la que puedes cercenarte por el camino.

Lección 1: planteate objetivos retadores, de tu tamaño, muy estimulantes pero que no te hagan entrar en pánico.

Si no, es posible que tu saboteador interno esté tomando las riendas y empujándote a vivir de nuevo una experiencia de frustración que haga confirmar tu falta de valía.

Si te cuesta salir de la zona de confort porque estás muy calentito:

La Zona de Confort, es la zona en la que te has movido hasta ahora, dominas tus habilidades y con ellas consigues resultados predecibles que se repiten en el tiempo, consolidando en ti una forma de actuar.

¡Claro que es duro dejar de ser tan eficaz! ¿O de ser ineficaz?

En ambos casos, es cómo estar un domingo en casa viendo una serie en Netflix y mirando de vez en cuando cómo se empañan los cristales por la nevada que está cayendo fuera y decir: con lo agusto que estoy en casa y el temporal que hay ahí fuera, hoy pido comida para llevar y me veo 3 capítulos.

El problema está cuando dentro de ti: sabes y quieres, te visualizas y sueñas sobre cómo sería tu aventura ahí fuera, pero claro, hay que mojarse…

Estar cómodo en la incomodidad es una trampa: ¿cómo salir de ello?

1. Encuentra el beneficio de “quedarte en casa con la manta” pero también, el precio que pagas:

Si no te mueves, quizá tu familia siga viéndote como el niño bueno, tus compañeros de trabajo como el más responsable y tu pareja como el más complaciente: beneficios encubiertos.

¿Es malo?

Ni malo ni bueno.

¿Es lo que quieres?

mmm…

¿Qué precio pagas por ello? (la clave)

¿No ser tú mismo?

Ok; coge el paraguas, unas buenas botas y sal ahí fuera a “intervenir en tu vida” y buscar el beneficio que anhelas de otra manera. Y con respecto al precio, el único que hay, es el del cambio.

2. Deja de evadirte con “las series”:

Cuando no cambiamos por miedo, estar cómodos y abrigados es totalmente normal buscar una vía de escape placentera para paliar la frustración escondida. Podrá ser a través de la comida, las dependencias emocionales, las redes sociales, hobbies que enmascaran la necesidad de dedicarte a otra cosa; en definitva: la evasión tóxica.

Es muy honesto reconocer la cobardía: miedo o falta de valor ante una situación difícil. Fíjate como ser valiente comienza por reconocer plenamente tu sensación de falta de confianza. Sólo con éso ya te haces más fuerte y confiado, aumenta tu autoestima y te enfocas a lo que “realmente” quieres. No es fácil, lo sé.

3. Confía en tu instinto de poder “desenvolverte en la nieve”:

Relativizar los obstáculos es muy útil si no eres un camicace pero también, apreciar tus propias capacidades:

¿Qué es lo peor que puede pasar?

¿En qué otros momentos has tirado de ti mismo y te ha funcionado?

Básicamente es alimentar tu auto-confianza, otra fuente de Autoestima y valoración de quien eres. Si te equivocas, sigue hasta que te salga. Ninguno vinimos aprendido.

4. Sé responsable:

“¿Me estás diciendo que no soy responsable?” “Llevo años con estos temas y no avanzo…” “No te pases conmigo”..

Si la lista de impedimentos, obstáculos y personas “que te hacen hacer” es más larga que los beneficios de logro que buscas es posible que el mando de tu vida lo tengan:

Las circunstancias: la crisis, el paro, la cuota de autónomos,  la comida biológica que es muy cara, la dichosa moda o los esterotipos de mujer ejecutiva.

O bien las personas de tu entorno: tu hermana que es muy digna y te bloquea cuando le pones límites, tus amigos de toda la vida que son muy pesados pero en realidad quieren protegerte, el club de emprendedores de tu ciudad, tus compañeros de trabajo.

Piénsalo, si el foco del problema de que no hagas el cambio está fuera, tú no tienes el poder de tu vida, te guste o no 😉

Tomar el 100% responsabilidad da vértigo pero tiene el premio de convertirte en el protagonista de tu vida.

¿Qué más puedo hacer para dejar de sabotearme?

  1. Nutrir lo que realmente quieres y ponerle energía: no sólo visualizar, sino afirmar, creer y orientar TODAS tus conductas hacia el objetivo que tienes. Así crearás una Imagen Interna potente de tu META y tu inconsciente se pondrá también a trabajar en ella.
  2. Acepta la tensión dramática: todo cambio pasa por una fase más o menos corta en la que hay tensión, miedo e inseguridad. Así como en las películas somos muy hábiles para detectar el giro definitivo del guión, acepta de antemano que puede que no sea fácil aunque hoy parezca dramático. Estarás en un lugar seguro si no pasas pánico, si tienes “estrés del bueno” y asumes con frescura la dificultad normal del cambio.
  3. Distinguir entre tú y los resultados: eres una persona poniendo todo de su parte para poder cambiar. Salga bien o mal no te identifiques con los resultados, eres mucho más que éso.
  4. Prepárate además para tolerar el fracaso y convertirlo en aprendizaje: suena a frase hecha pero funciona. Si se abalanza sobre ti la vergüenza de no conseguir lo que te propones, pon el foco entonces en ser benévolo con tu propia vulnerabilidad :)
  5. Vigila la crítica hacia las personas que ya han conseguido lo que tú no tienes; conviértete en un hacedor más que en un “comparador” (Envidia).
  6. Y ¡actúa!

Y cómo seguir…

En el fondo la mayor recompensa es convertirte tú en el mayor beneficio alcanzable. Una persona muy respetuosa con su proceso pero orientada a su visión de vida.

Pide ayuda si la necesitas si el precio a pagar es aparentemente muy alto y exponte aunque sea un poquito a situaciones y circunstancias que te acerquen a lo que quieres.

Encuentra tu forma de aprender y por muy pequeño que se el paso, siempre será: AVANZAR.

¿Con qué otras máscaras o auto-saboteadores te has encontrado en tu camino?

Deja un comentario más abajo.

Me encantará saber de ti.

Un abrazo

Domingo Delgado

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2 COMENTARIOS

Comments

  1. No he podido dejar de reírme con “el estar bien calentito con la manta”; cuantas veces lo habré vivido…

    Fantástico artículo, no le quitaría ni una coma… 😉

    Un saludo!

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