Cuando las cosas no salen como esperabas y te angustias porque no ocurre lo que tú quieres, suele venir el verdugo a decirte que “lo has hecho mal” y no te tratas muy bien queriendo subsanar errores que a lo mejor no lo son.

Si te pasa esto es posible que se esté lanzando sobre ti tu Patrón de Perfección y hoy puedes ayudarte a desmitificarlo y dejar de luchar contra él.

Nada tiene que ver con ser perfecto porque en el fondo sabes que no lo eres. Lo que pasa es que en tu inconsciente hay un “programa” repleto de creencias que te hacen pensar, sentir y hacer de determinada manera para ser leal de forma involuntaria al dichoso patrón.

El pilar que sostiene el Patrón de Perfección, es la culpa. ¿En serio?

Déjame contarte:

Básicamente la culpa es la distancia entre la Imagen Real y la Imagen Real, cuanto más alejadas estén la una de la otra más peso sentirás y vendrá tu crítico interno a contarte que te has “saltado los acuerdos” que vienen escritos en tu libro de normas.

A veces pensamos que esto no se puede cambiar o que sólo pasa de vez en cuando: Aquella vez que fuiste mal vestido a un boda y todos te miraban, aquella vez que hiciste algo inconveniente o aquella vez que te pasaste con la comida y engordaste. Todo está bien, no hagas nada, sólo observa cuánto es de útil para ti todo eso que te pides ser y finalmente no se da.

El patrón de perfección es una forma de actuar inconsciente que te hace pensar, sentir y actuar de forma automática.

Te das cuenta de todo justo cuando ya ha pasado o te envuelve una energía misteriosa que te empuja a hacer cosas contrarias a tus principios y de repente ¡zas! Te ves cometiendo supuestos errores, teniendo comportamientos supuestamente inadecuados o tomando decisiones de las que después te arrepientes.

Y de verdad: todo está bien salvo que te des cuenta que quizá, tú no eres así de perfecto como te pides ser y te sientes en lucha contigo mismo sin saber cómo salir de ahí.

Vamos por partes.

Como salir de la lucha por ser perfecto y dejar de sentirte culpable
  • Sustituye culpa por responsabilidad:
    • ¿Cómo distinguirlas? Primero elige ser más responsable que “culpable” y tu cuerpo te dirá si estás bien colocado en la responsabilidad porque sentirás muchísimo menos peso y tensión.
    • Entiende la responsabilidad como: “la habilidad para responder” ante lo que te ocurre, sin embargo, la culpa, paraliza.
    • Después, aprende a relativizar lo necesario como para que puedas hacerte cargo de lo que quieras cambiar y ponerte en marcha.
  • Indaga en “el juicio maestro” que te secuestra para tenerte semanas castigado por lo que quizá no eres.
    • El juicio maestro es una creencia muy profunda que anida en tu interior. Por ejemplo, si lo que sabes de ti es que eres exigente contigo mismo y claro, como eres así es inevitable sentirte culpable cuando no consigues los resultados que esperabas; para.
    • Mira a ver qué hay debajo de la exigencia esta tan chula de la que alardeamos muchos. Muchas veces lo que hay debajo es un sentimiento de no merecimiento, falta de autovaloración o no sentirse digno. Entonces trabaja tu autoestima en primer lugar.
  • Recupera el amor por ti tal y como eres y la capacidad de aceptarte incondicionalmente.
    • Eso no quita que pidas perdón si es necesario, restaures situaciones en las que has afectado a tu entorno o relaciones o te propongas un cambio definitivo conscientemente.
  • Detecta si tu “culpa” es sobre aspectos internos, físicos o sociales; no se abordan igual:
    • Cuando es interno necesitas reflexión, auto-conocimiento y el C.A.P. que te mostraré al final del post.
    • Cuando es físico necesitas permitirte mostrarte sin taparte, poco a poco y para recuperar el poder de ser quien eres reconociendo tu cuerpo de forma genuina, sea como sea.
    • Cuando es por tu Imagen Externa, toca revisar tu sentido de pertenencia: la tribu a la que eres leal. Y entendamos por tribu como el colectivo al que perteneces o quieres pertenecer. A lo largo de estos años me encontrado muchas veces a artistas disfrazados de empresarios para seguir la saga de su familia, a exploradores del mundo embutidos en trabajos técnicos para ser valorados, o a auténticos líderes escondidos detrás de un ordenador por miedo a destacar e influir.
  • Observa que no estés pidiendo a los demás que también sean lo que tú quieres.
    • Es habitual que proyectemos en los demás nuestras propias angustias para al menos mirarlas fuera. No, no, tú puedes con tus cosas 😉 y los demás también tienen su mochililla de asuntos. Sigue.

En resumen:

  • Detecta y cambia tus pensamientos, actúa, escucha a tu cuerpo, date licencias estéticas para expresar quien eres, revisa tu matriz de apoyo si es necesario. Y si te pillas haciendo un montón de cosas que no quieres: cambia ahora algo pequeño, sé creativo y experimentate si todavía no tienes claro quien eres o cuál es tu mejor versión.
  • Recuerda que si no estás haciendo lo que quieres en tu vida, ¡necesitas urgentemente un cambio!
  • Las 3 Fases del C.A.P:
    • Comprensión: comprender qué te ha traído hasta aquí.
    • Aceptación: no es de un día para otro; el truco está en insistir en comprenderte y ser compasivo contigo. Con el tiempo un día día emerge la aceptación. Dedícale tiempo y verás resultados.
    • y Perdón: ¿a quién? A ti, si necesitas hacerlo. O a los demás si hay algún tema pendiente.

Recuerda que reconocer, incluir y hacerte dueño de tu imperfección es mucho más humano y te interesará más: ser y estar completo, que ser perfecto.

Espero que te haya sido útil.

Comparte tus descubrimientos en los comentarios de más abajo.

Un abrazo

Domingo Delgado

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