¿Te has leído mil libros sobre Comunicación no Verbal pero en realidad no tienes ni idea de cómo aplicar tus conocimientos sobre ello sin meter la pata?
Creo que la Comunicación no verbal (CNV) es uno de los temas más repetidos a lo largo de la historia del desarrollo personal, técnicas de oratoria y herramientas para Coaches y profesionales de ayuda.
Nos encanta que nos den recetas para poder desbancar a nuestros enemigos en discusiones en el trabajo, revelar que piensa en el fondo tu pareja y poder alcanzar algún día los superpoderes de «leer lo que sienten los demás».
Lamento comunicarte que no todo lo que has visto es cierto y te diré por qué.
La CNV hace referencia a todos los factores de la comunicación personal que no son los puramente verbales:
- Paralingüística: tono, volumen, ritmo, timbre e incluso el uso de los silencios.
- Expresiones faciales: Cambios en la gestualidad del rostro.
- Kinesia y Proxémica: gestos y postura en movimientos en relación a uno mismo y en interacción con otras personas.
- Háptica: el estudio del comportamiento del contacto; nos habla de cómo y para qué usamos el sentido del tacto para expresarnos, ser comprendidos o reclamar atención del interlocutor.
- Algunos autores incluyen también a la imagen externa.
Y habría muchos nombres técnicos más para categorizar, etiquetar y definir al milímetro qué significa cada expresión y mil autores a los que leer. Pero hoy quiero contarte cómo «usamos» esta herramienta en Coaching de Imagen y desmitificar algunas ideas erróneas.