La semana pasada hemos visto como la posición y el movimiento de tu cuerpo afecta a tu forma de pensar y sentir hablando de la Cognición Corpórea.

¿Y qué ocurre con el vestuario?

Las prendas que usas para cubrir tu cuerpo y decorar tu estilo tienen un doble efecto sobre ti:

  • Por su significado simbólico.
  • Por el hecho de llevar puesto prendas con determinada composición.

Según un estudio de Hajo Adam y Adam Galinsky de Northwestern University en EE. UU, llaman Enclothed Cognition a este fenómeno en el que la indumentaria provoca cambios en la forma de pensar y percibir el entorno.

En su experimento pusieron el foco en el poder de uso de la “bata blanca de laboratorio” empleada por los científicos en su trabajo y como símbolo de atención al detalle.

58 estudiantes formaron parte de esta experiencia de atención selectiva usando el conocido Test de Stroop.

Recuerdo que cuando estaba en la facultad de psicología era una prueba por la que pasábamos todos para darnos cuenta de la influencia de la atención en nuestro día a día y cómo los significados asociados a los estímulos influyen a la hora de percibir nuestra realidad.

Prueba a decir en voz alta el color de las palabras ignorando el significado de las mismas; por ejemplo: “rojo” cuando la palabra es escrita es “verde”, ¿difícil verdad?

Pues en el experimento de Adam Galinsky la mitad de los estudiantes que realizaron la tarea vestidos con “bata blanca de laboratorio”cometieron la mitad de errores que los participantes que llevaron su vestuario habitual, fueron más rápidos y su habilidad mental mejoró. No había diferencias significativas entre los participantes con respecto a la inteligencia racioinal y todos podrían haber llegado a resultados similares pero su indumentaria, afectó a la puesta en marcha de sus habilidades.

Algo parecido sucedió a Karen J. Pine Profesora en University of Hertfordshire en Reino Unido, que probó a replicar el experimento de diversas maneras, entre ellas usando una camiseta de superman.

3 grupos de estudiantes de 2º año de Psicología: al primero le dieron la camiseta de superman alertándoles de que aportaba superpoderes, otros grupo con una camiseta lisa azul y los terceros con su vestuario habitual.

La tarea consistía en contestar un test de evaluación de “Escala de Comparación Social” (Social Comparison Rating Scale), en la que entre otras cosas se analizaba si cada uno se sentía inferior o superior a otros, más o menos atractivo que otros o más seguros o inseguros.

Las mayores puntuaciones las obtuvo el grupo que llevaba las camisetas de Superman.

Salvando el carácter pintoresco de la pruebas en los últimos años cada vez hay más interés en detectar pruebas sociales y psicológicas de que el vestuario influye en la percepción de nuestras habilidades racionales, emocionales y sociales.

Poco a poco vamos encontrando pruebas de los efectos del estilo en el desarrollo personal.

Cuando nos ponemos una pieza determinada de ropa adoptamos algunas características asociadas a ella; por ejemplo: Cuando usamos ropa casual nos sentimos más relajados y estamos más abiertos a la comunicación y cuando nos vestimos para una ocasión espacial podemos alterar la forma en que caminamos y cómo nos presentamos a nosotros mismos y a los demás.

¿Qué consecuencias tiene esto para nuestras vidas?

Digamos que la imagen externa no sólo es un medio para exaltar nuestra belleza sino una herramienta poderosa para desarrollar nuestros talentos.

El atuendo que usas tienes un impacto psicológico en ti y proyecta una imagen a tu entorno, envía unos mensaje internos que pueden exaltar determinadas habilidades o mermar otras, incluyendo en este proceso también a tu estado de ánimo y tu forma de pensar.

Recuerda que Lo que vistes afecta a lo que piensas y viceversa.

Me gusta traducir Enclothed Cognition como “Cognición Atávica”, un nuevo acercamiento de la psicología a la imagen personal, como una exaltación al poder atávico y cómo desde tiempos remotos el vestuario a contado al mundo cómo eran las sociedades, cuáles han sido sus anhelos y dificultades.

Se ha hablado mucho del poder de la imagen; sabemos que impacta visualmente en el entorno pero ¿para qué queremos impactar?

Démosle la vuelta a los mitos de la imagen personal de toda la vida y comencemos a darle un sentido práctico que nos permita crecer.

Podemos pensar que la moda es superficial y mercantil, que sólo atiende al impacto visual y estético y está muy lejos de ser algo profundo. Como dice Karen J. Pine, el sector mueve billones de dólares en la economía mundial y siempre tenemos con ella un tira y afloja: ¿Es superflua o algo realmente importante?

Y bajándolo a tu día a día:

¿Qué vestuario sueles usar? ¿Y cómo influye en tu forma de ser?

Comparte tus comentarios más abajo.

Un abrazo

Domingo Delgado

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