Un pupilo le dijo a su maestro Zen: “No tengo tiempo para meditar una hora diaria” y el maestro le respondió: “Pues entonces necesitas meditar 3”

Sabemos que parar es necesario, que no implica ir para atrás, que hay que hacerlo por salud pero

¿Por qué narices nos cuesta ponerlo en práctica?

Hay grandes beneficios detrás de hacer un stop.

Si te faltan herramientas para ello, hoy comparto contigo 10 claves que te harán replantearte el asunto y espero que al menos una, pongas en marcha cuanto antes:

1. Reconoce tus límites y acepta tus circunstancias

No importa lo bien o mal que te vaya en la vida para elegir tomarte tiempo libre.

Algunos nos justificamos con el trabajo, otras personas por los hijos, atender a los mayores, una economía escasa o la falta de personas con las que compartir.

Te parecerá exagerado pero si es tu caso, recuerda un por un momento las escenas de “La Vida es Bella” y los recursos creativos que usa su protagonista para proteger a su hijo pequeño de los horrores del campo de concentración.

Creo que en ocasiones no paramos, precisamente para evitar darnos cuenta de nuestras propias limitaciones.

Y es que cuando paramos, nos damos cuenta de muchas cosas.

Coge una hoja y boli y haz un listado de hasta dónde puedes llegar con tu mente, con tu situación emocional, tu trabajo, tu cuerpo y tu entorno; y al lado escribe la soluciones que necesitas para vivir mejor y ponlas en práctica.

Es muy revelador.

2. Ayúdate a tomar perspectiva para poder hacer recuento de lo vivido y volver con fuerzas para elegir mejor cada momento.

El beneficio principal de parar es Tomar Perspectiva:

  • Claramente los problemas no se ven igual.
  • Disminuye la carga emocional.
  • Cuando vuelves a tus quehaceres cotidiano vienen nuevas ideas a tu mente y parece que “hay algo nuevo en ti”.
  • Se asientan los logros y se relativizan los fracasos si ponemos el foco en: integrar lo que has aprendido.
  • Fomenta una sana autoestima.
  • Ayuda a ver tu vida a medio y largo plazo, dependiendo del tiempo que te tomes para parar.

3. Visualiza cómo quieres vivir para estructurar tu estilo de vida, no al revés

Si ahora mismo estás planeando próximamente un “Reset” largo o al menos de unos días, aprovecha para preguntarte:

¿Cómo tienes estructurado tu Estilo de Vida?

  • Trabajo
  • Relaciones
  • Cuerpo
  • Ocio
  • Finanzas
  • Imagen Personal
  • Aspiraciones…

Tendemos a organizar la vida por parcelas y partiendo del momento presente: “quiero encontrar un trabajo aquí”, “buscaré tal deporte para hacer algo de ejercicio”, “viendo lo que gano quiero alcanzar tanto en un plazo de 2 años”, “voy a quedar con estos amigos para tal y con otros para cuál”, “planifico con mi pareja esto o aquello”…

Pero… ¿Cuál es el foco de todo esto?

Prueba con este simple ejercicio:

Visualiza tu “Vida Ideal en conjunto y en el futuro”:

  • ¿Qué ves?
  • ¿Dónde estás?
  • ¿En qué trabajas?
  • ¿A quién tienes a tu alrededor?
  • ¿Cómo es tu vida de cabo a rabo?..

Descríbelo con detalle en una hoja.

Cuando lo hayas hecho, pregúntate: ¿Qué cambios tendría que hacer para que mi vida fuera como he visualizado?

Quizá digas que está muy lejos de lo real pero seguramente te hará replantear muchas cosas.

A lo mejor necesitas un cambio de trabajo, relacionarte con otras personas más parecidas a lo que visualizaste o bien te das cuenta que el entono es bien distinto al que te mueves ahora.

Cuando hice este ejercicio en su día me sorprendió muchísimo.

Construye tu vida en base a una visión y no a parcelas.

Notarás un cambio radical que empieza hoy y que seguro te hará parar el tren de vida que llevas.

4. Agenda vacaciones, escapadas y tiempo libre diario lleves la vida que lleves: 

Cuando ya tengas “Tu visión de Vida”, entonces organiza “Tu Estilo de Vida” pero empieza por los periodos de descanso, no por los proyectos, ni la agenda, ni los compromisos.

¿Por qué?

Por que te obliga a estructurar tu día a día, enfocado al disfrute, el descaso y hacer lo que más te place, no al revés.

Está demostrado que no hacer nada es psicológicamente bueno.

El caso, contrario, el de hacer-hacer-hacer puede llevarnos a la enfermedad.

Hace unos años conocí a un Broker de Bolsa retirado que mandó todo a tomar por saco y decidió dedicarse a la fotografía sin tener ni idea en aquel momento y ahora es un crack total.

Contaba que aparte del estrés continuo, tensiones familiares, imposibilidad de dormir bien cada noche, llevar una alimentación de aquella manera y mucha frustración, tampoco gastaba el dinero que ganaba porque: no tenía tiempo.

El tiempo no se organiza: simplemente se crea.

5. Adapta tu imagen externa cuando pares 

Como te conté en el artículo “Lo que vistes afecta a lo que piensas y viceversa”; está investigado que las estructuras, texturas, diseño, materiales y color de tus prendas de ropa y complementos, afectan a tu forma de pensar.

Fíjate lo fácil que es provocar un cambio rápido en tu situación personal. Sólo por ello no significa que conseguirás resultados magnánimes pero si le pones foco, consciencia y compromiso, verás que algo es distinto

En tus momentos de descanso, en los periodos de vacaciones o en tus escapadas, cambia tu forma de vestir.

Parece una obviedad porque si vives en la ciudad y te vas a la playa unos días, efectivamente no irás con botas.

Me refiero a experimentar mucho más otros estilos diferentes al tuyo, para salir de la zona de confort y darte cuenta de cómo cambian tus pensamientos, emociones y aspiraciones.

Es habitual caer en la dejadez cuando no estamos trabajando y ponernos cualquier cosa. Te invito a experimentar los contrarios: si eres muy clásico o tradicional, prueba con el romántico o el hippie; si eres fashionista o dramático, prueba con el natural, o si usas el Estilo Seductor, prueba con el Elegante

6. Diferencia entre parar y huir de una frustración temporal

Esta es una trampa muy habitual: huir de los problemas y conflictos, alejándonos del mundo pensando que estamos haciendo una parada… Entonces cuando vuelvas será más fácil que te deprimas.

De hecho, justo cuando estamos en un momento crítico, lo mejor es tomar decisiones, hacerte cargo de tu elección y luego sí, tomar un merececido descanso para ganar perspectiva e integrar lo ocurrido.

7. Aparta un 10% de tu salario para gastar en lo que te dé la gana. 

Normalmente ponemos el foco en ahorrar, en invertir o en medir los gastos para no tener problemas.

Lo cierto es que hay un efecto psicológico de libertad cuando nos permitimos usar el dinero en aquello que nos apetezca sin sentir culpa, sin tener que buscarle una utilidad y sin estar pendiente de si es una buena inversión o no.

No tiene por qué ser una gran cantidad. Si ganas 100 €, pon en tu hucha de caprichos, 10 €.

Y no me refiero a gastar por gastar, sino a invertir en experiencias que por muy básicas que sean te ayuden a liberar tu mente.

Como decía Napoleón Hill: “La riqueza empieza a partir de un estado mental”; crea espacios en los que el dinero no tenga que estar tan medido y controlado.

Si puedes pagar un viaje a Cancún mejor que mejor; pero recuerda que no es la forma lo más importante, sino el fondo. Muchas veces es más saludable gastar en el momento aunque no ahorremos, el estrés por el futuro nos distancia de disfrutar del presente.

8. Frivoliza sanamente.

Ser profundo, grave y supercoherente a cada minuto del día puede llevarnos a alejarnos de lo imperfectos que somos y de nuestra versión más real y humana.

Creo firmemente que lo superficial y lo profundo está conectado y que la indiferencia y despreocupación ante los grandes conflictos, a veces, puede llevarnos a encontrar la mejor solución.

Otra cosa es instalarse en la frivolidad para “no mojarte” y dejar de tener en cuenta las necesidades de los demás, no ser empático o en pocas palabras: pasar de todo lo que te rodea.

No eso no.

Ahora, por todos es bien conocido ése ataque de risa tan liberador en momentos de estrés. Piénsalo, si “todo es muy difícil a tu alrededor” quizá necesites reírte de ti mismo; y esto es otra forma de tomar perspectiva.

9. Practica el Mindful-eating: 

Reserva el tiempo adecuado para nutrirte, cuidarte y hacer tus compras de alimentación con conciencia.

Ir corriendo, volver a usar la misma lista de la compra que tienes almacenada en tu perfil del supermercado online, para ir más rápido y comprar lo mismo de siempre: eso es rutina y terminarás por repetir los mismos platos y aburrirte.

Cuando probé el Mindful-Eating en una clase de nutrición me pareció una tontería hasta que tomé conciencia de lo que pasaba.

Nos dieron a probar un gajo de mandarina, primero observando en la mano cómo es, probarla, sentir la textura de la fruta, su olor, luego masticar con lentitud para percibir todo el proceso hasta terminar de comerla… y me di cuenta de lo mal que comía.

Quizá no tengas ni 1 hora diaria para comer, o lo hagas delante del ordenador, lo que pasa es que tienes al menos 3 oportunidades al día para realizar paradas. Por poco tiempo que tengas es el momento para no hacer otra cosa que lo que toca: alimentarte.

El estado en el que comemos afecta a la digestión, hacerlo deprisa genera más estrés y la absorción de nutrientes se dificulta.

Así que ten en cuenta tanto la calidad de lo comes, como del tiempo que puedas emplear para esos momentos del día que también puedes convertir en pequeños “retiros nutritivos”.

10. Pasa tiempo de calidad con personas amorosas, inspiradoras y que vean tu luz:

Hay otro tipo de nutrición, la que te aportan las personas que te hacen sentir bien, con las que disfrutas y no sólo eso, sino también con las que te inspiren.

Dicen que somos un resumen de las 5 personas con las que pasamos más tiempo y me lo creo.

¿Puedes hacer un recuento ahora? ¿Quien te sale en ésa lista?

De cero a 100; ¿cuánto te influyen positivamente?

Se nos pega lo bueno y lo malo pero lo más importante es que si en tu visión de vida hay unos objetivos, acércate a las personas que estén en la misma frecuencia.

Según Jim Rohn se puede adivinar la calidad de nuestra salud, actitud e ingresos al observar las personas que nos rodean.

No sé si puede llegar a tanto pero lo que sí sé es que el éxito está relacionado con el desarrollo personal y no hay mejores maestros que nuestras relaciones.

Busca los mejores lugares y personas para ti :)

¿Cuál de estas claves quieres poner en práctica?

¿Hay alguna otra herramienta que usas para “Parar de verdad”?

Me encantará leer tus comentarios.

Un abrazo

Domingo Delgado

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