Digamos que los prejuicios son opiniones o creencias negativas con respecto a los demás.

Responden a tu marco vital, cultural y personal con el cuál analizas tu realidad y la de otras personas. A veces somos tan leales a ése marco de aprendizaje que podemos caer en juzgar, lo que se salga de ése paradigma.

Hablamos de estereotipos sociales negativos que calan muy adentro e influyen en la forma en la en que también las personas nos ven e interactúan con nosotros.

Todos tenemos prejuicios y reaccionamos a situaciones y personas en base a ciertas expectativas que pueden estar en lo cierto o no.

Ser más flexible y abierto a la diversidad aumentará tu inteligencia emocional pero sobre todo tu capacidad de respetar y valorar la riqueza de la diversidad.

Hoy te presento unos ejercicios sencillos y profundos para ayudarte a “abrir tu mente y corazón”:

1. Descubre y reconoce tus propios prejuicios

Primero.

Date cuenta de cuando, dónde, cómo y con quién saltan las chispas del rechazo dentro de ti.

  • Ante formas de pensar, sentir o actuar distintas a las tuyas.
  • Ante el aspecto físico o estético de alguien.
  • Ante el género, profesión, orientación sexual, religión, edad o raza.
  • Ante una “tribu social” o grupo determinado de personas.
  • Ante determinadas actividades sociales.
  • O cualquier otro que no esté aquí :)

Segundo.

Pregúntate en qué te basas para pensar así, cuánta información tienes para sostener esas opiniones, cuál es tu respuesta emocional ante estas situaciones o personas y si existe algún beneficio para ti manteniendo ésa actitud.

Indaga en si tienes algo en común con respecto a lo que estás pre-juzgando o qué falsas creencias podríais estar compartiendo. Es muy revelador…

Seguimos.

2. Ten en cuenta tus propios miedos

Nadie es perfecto y si indagas en tu interior encontrarás una emoción básica que quizá no tenga que ver con las personas que observas sino con heridas tuyas del pasado sin resolver. Si quieres repasar este tema, echa un vistazo a este post.

Para esto es muy útil la ley del espejo:

¿Qué ves fuera que rechazas dentro de ti? Revisarlo es difícil pero muy transformador.

Una vez escuché a Borja Vilaseca contando una metáfora de Wayne Dyer, preguntán al público en una conferencia:

– ¿Qué pasa si exprimes una Naranja?….

– “Sale zumo de naranja ¿no?”

– ¿Y si exprimes un limón?

– … ¡Pues zumo de limón!

Lo mismo ocurre contigo, lo que expresas fuera, “lo que te hacen sentir, las personas y las circunstancias”, también es tuyo.

Si te criticas y exiges salvajemente es más probable que fuera lo hagas también.

Y es curioso como entonces también recibes de tu entorno “el mismo zumo”, que confirmará tus creencias sobre cómo es supuestamente tu entorno.

Ahora sabes, que tu realidad, empieza por dentro.

Sentirse bien con uno mismo es clave para luego poder aceptar a los que, según tus esquemas, son diferentes.

3. Ponte y exponte al lugar del otro

Es una decisión personal y también la única manera de que cuando presencies determinadas personas o situaciones tengas una actitud más neutra.

Si te pusieras en sus zapatos:

  • ¿De qué manera percibes la realidad?
  • ¿Cuál es tu intención con las conductas que tienes?

Y luego vuelve a ti:

  • ¿Cómo te sentirías si recibieses tú la misma oleada de pensamientos, palabras y emociones de alguien que te juzgase?
  • ¿Qué beneficios tendría pensar de otra manera?
  • ¿En qué cambiarían las cosas en tu vida?

Y sobre todo:

  • ¿Qué te aporta ser empático justo con las personas, actitudes o formas de ser que etiquetas?

Puede sonar raro pero exponerse a entornos distintos a los habituales es una experiencia de los más enriquecedora.

4. Y ya de premio: Reconoce y valora al otro

Aprendiendo a escuchar, sentir y respetar otras formas de actuar nos hace más dúctiles, comprensivos y en el fondo mucho más contributivos a la sociedad.

Si te das cuenta que tu entorno más inmediato es siempre el mismo, se hablan de los mismos temas y todo gira entorno a lo mismo, planteate salir de las zona de confort para aprender a mirar la realidad desde otros puntos de vista.

En definitiva no sólo te aportará más conocimientos sino también la oportunidad de aprender de otras culturas y desarrollar tu libertad y poder personal más allá de “lo pre-establecido”.

No tienes por qué comprender o entenderlo todo, o compartir tu tiempo y vida con personas y en experiencias que no se ajusten a tus valores.

Ahora, también es cierto que los valores se desarrollan poniéndolos en juego en la vida cotidiana para no quedar en una declaración de intenciones.

Así, que ¡Actúa!

¿Con qué prejuicios te encuentras que te parecen difíciles de resolver?

¿Qué acciones quieres tomar para exponerte a otros puntos de vista en tu vida?

Me encantará leer tus comentarios más abajo.

Un abrazo

Domingo Delgado

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2 COMENTARIOS

Comments

  1. Justo ayer estuve en una situación así en una entrevista de trabajo con muchas otras mujeres y al principio sentí rechazo y me sentí incómoda porque una de ellas se “apoderó” de las actividades y nos guiaba a todas autonomamente. Pero de alguna manera pensaba en que me encantaría tener esa habilidad y que me sentía incomoda era por eso. Y lo que hice fue q me puse a hablar con ella y al final nos fuimos a tomar un café y resulté conociendo a alguien con don de gentes, muy interesante y con cualidades muy admirables para mi! Sin duda lo que propones es verdad es muy enriquecedor y uno se confronta y es excelente en el mismo momento cuestionarse para revertir la emoción. Gracias por compartir tus conocimientos Domingo! Un abrazo!

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