Básicamente es la «Fotografía Interna» (la imagen) que tienes de tu propio cuerpo, una representación mental de: su forma, tamaño, color, proporciones, movimiento, valoración…

Como toda apreciación sobre ti mismo, no tiene por qué ser correcta o incorrecta, y como has visto en otros posts: esa imagen no tiene por qué se la totalidad de lo que eres.

Vayamos entonces por pasos, desmitificando los aspectos que nos hacen pensar algo distinto a lo real:

¿Lo que percibes?

Este es un punto de partida conflictivo ya que «tal y como te percibes» en la mayoría de los casos tiene que ver el registro emocional y de valor que tienes de tu físico. ¿Es positivo, negativo, neutro, variable?

Sabemos que la construcción de la imagen corporal tiene su origen en el ámbito familiar, escolar, de grupo, de sexo, de género, de educación, cultura

Percibimos también en base a estereotipos aprendidos que nos permiten focalizar la atención en una u otra característica. En sí mismo, el cuerpo es un medio de comunicación; por eso es también un mensajero entre el interior y el exterior.

Por sí sólo, el cuerpo es estético, pero se diferencia de lo adquirido (estilo, indumentaria, complementos, maquillaje, etc) ya que presenta características propias, físicas e inseparables de nosotros. De ahí que a veces se confunda con la Imagen Estética, que es muy amplia, externa y en parte no natural.

¿Lo que piensas?

La mente nos programa hasta tal punto que podemos llegar a desarrollar un cuerpo alineado con nuestras creencias, opiniones y valores. Sea positivo o no para ti, date cuenta que siempre hay una coherencia en lo que te ocurre.

Si a largo plazo focalizas tu atención en una visión determinada de tu físico, da por hecho que lo conseguirás; y esto no sólo se refiere a un cuerpo 10 sino también a los cuerpos sobrevalorados o infravalorados o enfermos. ¿Quién valora?

La intención parte de nosotros mismos y lo proyectamos al entorno para encontrar las confirmaciones de la percepción de nuestra imagen corporal.

¿Lo que sientes?

El cuerpo es el «vehículo» en el que transita nuestra identidad y es el emisor de nuestras emociones y receptor de las de los demás. Pensamiento y emoción se retroalimentan y ambos filtran la percepción que tenemos de nuestro físico.

Es la emoción la que está directamente ligada al movimiento espontáneo, la comunicación no verbal en general y la que construye el aspecto que tenemos. No es sólo el paso del tiempo y el ejercicio el que moldea nuestro cuerpo, las experiencias que vivimos dejan una impronta en nuestra postura, actitud y sobre todo el rostro. Entonces podemos observar no sólo las emociones, sino las actitudes, creencias y valores que son más características en nosotros.

Imagen-FísicaObsérvate en el espejo.

¿Cuál crees que ha sido la actitud predominante estos últimos meses?

¿Qué emociones han calado más o no se han expresado?

¿Qué parte de tu cuerpo lo expresa?

La información que nos devuelve el entorno también está relacionada con la imagen corporal de tal manera que nos puede inundar de prejuicios y profecías autocumplidas, cómo potenciar nuestro poder personal y autorealización.

Recuerda cuando te sentiste enamorado y eras la estrella de tu parteneur; con la alegría nos sentimos más autorealizados y merecedores de la atención de los demás, sentimos además seguridad y confianza. Abrimos el pecho, respiramos más profundamente, miramos más de frente, soñamos…

Por otro lado cuando estamos tristes, los mensajes de nuestros pensamientos nos hacen sentir alejados y en proceso de asimilar una pérdida. Se repliega el cuerpo, baja la cabeza, curva los hombros, etc.

Ya hablaremos de las demás emociones más adelante si queréis.

¿Y los demás?

También tienen un papel importante en el desarrollo de nuestra imagen física, curiosamente porque nos comparamos entre nosotros. Nuestro inconsciente biológico lo hace como medio de supervivencia.

¿Conoces la opinión que tienen los demás sobre tu físico?

Si no lo tienes claro, recuerda qué te decía tu familia y entorno social en la adolescencia. Sobretodo, lo vivido en ésa etapa es lo que más ha contribuido a la «fotografía interna» que tienes de tu cuerpo hoy.

Imagínate en «la casa de los espejos»; aquello que nos encontramos en el entorno es un reflejo de nuestras proyecciones internas e inconscientes.

También recibimos el feedback de los demás «desde» su propia percepción sobre cómo «debe» ser un cuerpo de hombre o de mujer.

Esto tiene salvedades pero hoy nos centraremos en: ¿qué mensaje recibes de vuelta?

Es importante ya que muchas veces nos alienamos a los mensajes externos (cánones) pensando que no estamos adaptados y queremos a toda costa ser aceptados por el grupo de referencia o de pertenencia. Fíjate bien «con quien te juntas y qué valor se le da al físico». También puede ser útil observar cuál es la creencia habitual en tu círculo social.

Estate seguro que hay parte que te corresponde y otra que no. Es más, por muy doloroso que suene, en ocasiones buscamos la confirmación de nuestra propia inseguridad o exigimos a los demás que sean lo que nosotros no podemos ser.

¿Cómo te relacionas con el cuerpo?

Ahí están todas las respuestas…Tómate 5 minutos para reflexionar:

  • Lo que piensas de tu físico te hace sentir de determinada manera. En tu caso, ¿Qué piensas sobre tu cuerpo y cuál es la emoción predominante?
  • Y eso que sientes ¿qué pensamientos potencia? ¿qué hechos confirma?¿Cuál es la dinámica más habitual en ti?
  • Tanto la respiración como la nutrición son un mecanismo de conexión entre tu interior y lo externo como lo es la comunicación verbal y no verbal desde un punto de vista biológico. Esta relación también refleja la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos: ¿Te habías parado a pensar en las similitudes entre tu respiración y alimentación con tu forma de relacionarte hacia afuera? ¿Y con tu forma de amar?
  •  La Estética es la forma en que nos expresamos y también la cárcel en que nos encerramos cuando no aceptamos el cuerpo: ¿Respetas el estilo (forma) de tu cuerpo tal cuál es? ¿Es auténtico?
  • ¿Qué camuflarías en tu cuerpo y para qué lo harías?
  • Y si no lo hicieses ¿qué pasaría?
  • ¿Cómo sería si potenciaras tu cuerpo tal cuál es?

Esto es lo que opinas tú; y ahora…si tu cuerpo hablase ¿qué opinaría de tu forma de pensar sobre él?

Te invito a que le des una vuelta a tu forma de actuar; a veces «actuamos» pero no «somos».

Si te ha resonado algo, comparte tus descubrimientos en los comentarios.

Un abrazo

Domingo Delgado

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