Disimular:

La Asesoría de Imagen tradicional nos invita a adaptar nuestra figura para parecer más esbeltos, más elegantes y más armoniosos en base a unas normas del todo limitantes. También se proponen cambios de color y estilo para “subir de autoridad” un look.

En este punto encontramos una enorme presión con respecto a la persona. Si nos pudiéramos auto-fabricar sería otro tema pero lo cierto es que nos encontramos con una realidad que podemos reconocer o limitar, o incluso esconder.

Disimular es algo así como barrer la casa y esconder la basura debajo de la alfombra. Quizá incluso podemos poner ambientador y una preciosa maceta encima para dar un toque de color y sorprender a nuestros invitados.

Disimula, Corrige y Camufla

Por mucho que nos esforcemos, la alfombra no quedará lisa e incluso habrá algo que huela…

Si no aceptamos nuestro cuerpo se percibirá igualmente, o al menos lo hará el inconsciente de nuestro interlocutor. Lo mismo ocurre con el concepto de Autoridad.

La Autoridad bien entendida tiene que ver con el grado de seguridad en uno mismo y exposición confiada de tus talentos y forma de ser.

No quiero que asocies la metáfora anterior con la parte negativa que “disimulas”, sino más bien con la siguiente pregunta y las respuestas que te des:

¿Eso que ocultas de ti es realmente negativo? Si sientes falta de autoridad en ti mismo, ¿puedes solucionarlo a través de la apariencia?

Creo que ahí está la clave. A veces utilizamos formas muy extravagantes para impedirnos ser nosotros mismos. Esto puede resultar gracioso al mismo tiempo que desalentador.

¿Por qué debes adaptar tu cuerpo a un patrón que se considera más estético? ¿Cuánta importancia le das a lo que no te gusta de ti? ¿Cuánto pones de tu parte para desarrollar las áreas de mejora?

¿Y a la originalidad que ya está en ti? ¿Te permites exponerla?

El problema radica en acompañar como profesionales a “tapar” lo que somos tal cual somos en pro de una aceptación social o a grupos determinados. Lo paradógico es que posiblemente a estos referentes quizá le suceda lo mismo.

Entonces, la imagen externa puede convertirse en un juego de máscaras esforzándonos todos por llevar el mejor disfraz. ¿Agotador, no crees?

Disimular tu cuerpo es poner un velo de vergüenza sobre quien tú eres, ¿para qué te sirve tapar lo que eres?

Corregir:

Un aspecto que llama la atención desde hace más años, es la capacidad de conseguir efectos ópticos mediante el maquillaje para “destacar” una imagen mejorada:

  • Si tienes un rostro redondo, le haremos parecer más oval con unas sencillas correcciones angulosas que potencien tu expresión. Lo más importante aunque utilices muchos productos consiste en aplicar capas finas y bien difuminadas; vamos, el mejor maquillaje es, el que no se nota. 
  • Por el contrario si tienes un rostro muy anguloso, suavizaremos tu expresión con unos leves toques para pulir el perfil. ¿Qué hay en tu perfil que quieres “suavizar”? ¿Y qué ocurre si tu apariencia es más amable de lo que en realidad eres? ¿Cómo se gestionas estas contradicciones?

Conozco varios casos en los que a ciertas mujeres, nadie las ha visto sin maquillar desde que la conocen.

Camuflar:

Este es el aspecto que más me llama la atención de los 3 conceptos de hoy.

Donde encuentres algo de tu cuerpo que no te guste, te enseñaremos a “taparlo” para que no se note. Nuestro cuerpo conecta con áreas psicológicas, cada parte habla de mensajes en relación a nuestra propia gestión emocional y autoestima.

  • Si no te gusta tu cadera porque es más ancha que tus hombros, o en el caso de los hombres “no tienes mucha espalda” ¿qué riesgos corres? ¿parecer gorda? ¿parecer débil?

Pregúntate además: ¿qué aspecto positivo puede haber en tener una cadera ancha o en ser muy delgado y fino?

Imagina por un momento que mostrases lo que consideras defectos con naturalidad ¿cómo te haría sentir que fueran visibles? ¿qué puedes ganar con ello positivamente?

Si potenciamos la vergüenza y el sentido de la vulnerabilidad en las personas corremos el riesgo de mantener una comunicación distorsionada y dejar de vivir en plenitud nuestra vida y relaciones.

¿Dónde queda el Ser y la Esencia Humana cuando la queremos hacer encajar en un molde en el que nadie cabe?

Comparte conmigo tus impresiones

Un abrazo

Domingo Delgado

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