¿Es cierto que usar colores llamativos ayuda a mejorar el estado de ánimo? ¿Mejor pintar una habitación de blanco para que se vea más grande? ¿Por qué el rosa es «femenino» y el azul «masculino«?
Vivimos rodeados de convenciones sobre el mundo del color que muchas veces no son del todo ciertas y además etiquetan a personas, lugares, comportamientos, decisiones y formas de actuar.
Hace tiempo que quería compartir con vosotros un breve listado de Mitos sobre la Psicología del Color que te puedan valer para tener otro punto de vista en tu vida cotidiana, tu manera de vestir y la forma de percibir a los demás o incluso el espacio.
Vamos a ello:
1. Usa el color para «subir» tu estado de ánimo
El primer impacto que causa una prenda en nosotros es a través de la vista y nos influye a nivel mental, emocional y físico. Algo ya te conté en el artículo Por qué el Color afecta a tu vida y cómo ponerlo a tu favor.
Está muy extendida la idea de cómo los colores nos afectan por su significado y es cierto que recibimos un primer input en nuestro sistema nervioso que provoca determinados estados, pero no es tan mágico. Hay un procesamiento cerebral mucho más profundo que la primera impresión.
Los colores básicamente sacan a flote emociones que tú tienes dentro. No «nos hacen sentir», sentimos solitos y cuando afloran sentimientos son los que precisamente hay dentro de ti.