Para ayudarte a detectar por dónde van los tiros de tu imagen y estilo te propongo unas reflexiones sobre tu manera de pensar, sentir y actuar. El estilo es la expresión externa de la percepción que tienes de ti mismo y la imagen es el reflejo de cómo te llevas contigo.

Seguro que eres consciente de cómo también los demás te identifican por tu forma de expresión individual. Ahora…¿conoces cuál es?

1. Empieza por el principio: ¿Qué es la Imagen para ti?

Tanto si te importa tener una imagen personal determinada como si no, estás enviando un mensaje a tu entorno de la percepción que tienes de ti mismo.

Poner atención a lo que estás expresando ayuda a conocerte, validarte, sentirte más pleno y además, hacer saber a las personas de tu alrededor cómo quieres ser tratado. Y esto no empieza por fuera…

2. ¿La Imagen Personal es un tema superficial?

Sí, lo es porque hablamos de la parte más externa y visible de tu personalidad pero representa tus valores y creencias más profundas. Haciendo coincidir tu Personalidad y forma de ser con tu apariencia externa, ganarás en confianza, seguridad y capacidad de influencia. ¿Por qué?

Tu Autenticidad invoca la de los demás, fomenta relaciones más armónicas e inspira confianza y respeto, nutre tu autoestima y ayuda a desplegar tu talento.

Si le das al botón automático de “darle poca importancia a tu apariencia” es posible que tu interlocutor comprenda que es así como te tratas a ti mismo y sus respuestas serán coherentes con el mensaje que envías con tu estética.

Todos los estilos reflejan una versión muy personal de las capacidades, valores y comportamientos que tenemos. Estamos acostumbrados a pensar que sólo son válidos los estilos muy depurados y estéticos o que necesitamos tener una expresión externa que podamos etiquetar. La verdad es que todos los estilos impactan en la forma en la que deseas vivir, en los resultados de tu comunicación y en la valoración de ti mismo. No hay estilos buenos ni malos sino auténticos o ficticios.

Sí, cuando la sensación que causa tu proyección externa no coincide con el mensaje de lo que eres verdaderamente se produce una interferencia en la comunicación y el inconsciente de quien te siente se cortocircuita. O lo que es lo mismo, percibe contradicción y desconcierto. Lo más importante es la experiencia que vives tú contigo y que te hace sentir incoherente y sin saber exactamente por qué.

Cuando pones conciencia en quien eres tú por dentro y por fuera se da la maravillosa experiencia de la conexión con tu esencia. En ése momento podrás gustar más o menos pero tu comunicación será más clara y armoniosa y te dirigirás más fácilmente hacia tus ansiados objetivos.

3. ¿Qué te gusta de ti? ¿Qué no te gusta de ti?

Lo que te apasiona y lo que rechazas diseña el marco del cuadro de tus fortalezas y limitaciones. Es curioso como todas esas actividades que te encantan, las personas referentes que te inspiran y las relaciones que te apoyan también hablan de cómo eres tú y de lo que puedes llegar a ser. Pasa lo mismo con aquello que te incomoda, te cuesta hacer o incluso rechazas en los demás y tu entorno. Estas dos polaridades; la positiva y la limitante te están avisando de las claves de tu estilo personal. Prueba con este ejercicio a ver qué encuentras:

¿Si tu Estilo de Vida es un cuadro cómo sería su marco?

  • Ponle nombre al marco de las experiencias que te potencian:  ¿Sencillo, Exquisito, Barroco, Natural…?
  • Ponle nombre al marco de las experiencias que te limitan: ¿Grotesco, Aburrido, Soso, Estrafalario…?

Date cuenta de cómo también esas actitudes están en ti y también en tus pensamientos, emociones y acciones.

Con esto, ya tienes las pistas para saber cuál es el Estilo que te Potencia y cuál te limita. ¿Para que sirve esto? Para repetir las conductas que te hacen más auténtico y encontrar oportunidades de mejora en las experiencias que crees que te limitan aunque en realidad también te ayudarán a ser más tú. Probablemente si te pones a ello, dentro de un tiempo no contestarás lo mismo a las preguntas de antes. Es lo bonito de hacerte realidad cada día.

Coaching de Imagen
4. ¿Cómo valoras tu presentación ante ti?

Puedes pensar, sentir y actuar de muchas formas y la clave está en detectar si para ti son válidas, merecedoras y respetables. Esta pauta te indica si realmente amas cómo eres, qué te gustaría cambiar, qué aspectos te potencian y cuales te limitan alcanzar el objetivo de ser tu mismo.

Esta percepción de ti construye la estima que tienes por ti que es necesaria para poder poner a tu favor lo que eres: tal y como seas.

Si ocultas partes que quieres mejorar por no verlas, por vergüenza o por falta de cuidado e interés hay parte de tu energía personal que está bloqueada y unos puntos menos a tu favor… Lo que te vendrá genial será ponerle nombre y buscar recursos personales para mejorarte.

Todos estos aspectos proyectan de ti:

  • Un Estilo Limitante: el conjunto de pensamientos que te cuenta tu crítico interno, la percepción negativa que tienes de tu físico o la forma de descuidarte, movimiento corporal y gestualidad que no te gustan o rechazas y las inseguridades que se te plantean a la hora de elegir tu vestuario, los colores que nunca te pondrías y las prendas que te hacen sentir fuera de lugar.
  • Un Estilo Potenciador: la voz de guía interno que te inspira y ayuda, el gusto con que disfrutas de las partes de tu físico que adoras, la expresión natural y auténtica de tus gestos y movimientos y la indumentaria que pone en primer lugar tus fortalezas.
5. La elección de hacerte realidad por dentro y por fuera.

Tú eliges si quieres poner a tu favor la parte externa de ti mismo. Ya bastante tienes con tu día a día como para sentirte obligado a aparentar así que ponte en marcha porque tu imagen personal es una herramienta para sentirte mejor y aumentar tu bienestar. Nada de hacerlo por los demás, ellos también tienen su película particular.

A cada instante tienes una experiencia de ti mismo, no sólo en eventos señalados o en circunstancias en las que eres más visible.

Entonces ¿Hay que “vestir bien”?

Este es el estereotipo más radical de todos. Parece que el buen parecer está asociado a unos códigos de elegancia que ya están bastante obsoletos.

Vestir bien será lo que tú entiendas por ello, lo que respete tus valores y lo que te empuje a conseguir tus objetivos más preciados. Obligarte a expresarse fuera de una forma en la que no quieres, por presión social, por miedo a no ser aceptado o por simplemente aparentar te aleja de sorprenderte de la magia de ser tu mismo.

6.¿Embelleces lo que amas o vistes lo que no quieres que se vea?

Es muy diferente sentirse satisfecho con como es uno y querer compartirlo de forma natural que vivir en una absoluta sumisión a la apariencia, a lo que se supone que tienes que ser o a lo que quieren los demás que seas. Si te obligas a aparentar o a esconder partes de ti que no te gustan o corregir, disimular y camuflar cualquier aspecto de ti, pierdes tu libertad personal.

El valor de la Estética está en dos actitudes: desde donde te expresas y para qué lo haces.

¿Cuando te sientas en el sofá de tu casa qué es lo que ves y cómo te sientes?

Imagina que estás sentado en un sofá incómodo y que además lo único que ves enfrente es una pared en blanco. No se cuáles son tus sensaciones pero a mí me causa una impresión francamente desagradable.

¿En qué sofá te sientas? ¿en la comodidad? ¿En la envidia? ¿En la apertura y disfrute? Ése será el “desde dónde” te comunicas y puedes sin duda elegirlo.

¿Y qué te gustaría tener en esa pared?: ¿La pared en blanco? ¿La generosidad? ¿La innovación? ¿El Amor? Ése será tu “para qué” y te llevará a hacer realidad el futuro que quieres.

Comparte conmigo tus impresiones. Será un placer leerlas.

Un abrazo

Domingo Delgado

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2 COMENTARIOS

Comments

  1. Acabo de descubrirte! y no tengo más que decir que he quedado fascinada por la forma en la que abordas la imagen, el estilo y la personalidad desde planos tan profundos y únicos que jamás había visto, aunque si los había sentido.

    Usualmente solo leo, recopilo información que me parece útil, enriquecedora y que me permite continuar mi formación y aportar a mis clientas y alumnas algo de valor real a su vida. Soy diseñadora de moda en un país donde no se consume moda y donde el diseño, sea cual sea la rama, no es valorado ni entendido y donde nos han inculcado la percepción de que vestir bien solo se puede manifestar bajo arquetipos y estereotipos que basados en planos profesionales que denoten lo que haces y no quien eres.

    Gracias, porque en tus palabras he podido encontrar algo que aporta verdadero valor y que es realmente de utilidad.

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