¿Has oído alguna vez eso de…?

  • “Elige una actitud y cambia tu vida”.
  • “Para tener Estilo lo fundamental es la actitud”.

¿Y éso cómo narices se hace?

Lo primero, estate tranquilo porque tener actitudes, las tienes; y lo segundo, también tienes estilo aunque ni siquiera te guste lo que “veas”.

La actitud no es simplemente “un traje” que te pones para vivir experiencias y el estilo es la forma de expresión individual (Identidad).

Por eso cuando queremos tomar prestado lo que vemos y oímos por ahí, va y no nos funciona.

Cuestión de energía y cómo estás construido por dentro

Básicamente la actitud es una predisposición psicológica que te “prepara” para comportarte de determinada manera.

Si te levantas un lunes antes de ir a trabajar y han cortado el agua, se ha estropeado la cafetera y diluvia justo el día que vas a ir andando a la oficina, tienes varias opciones. Entre ellas, tomártelo como un martirio y llegar cargado de enfado al trabajo. O quizá relativizar, ducharte con la última botella de agua mineral de litro y alegría, desayunar en el bar de abajo y coger un taxi.

La diferencia entre una situación y otra no lo marca lo de fuera, lo cambia tu actitud.

Habrá que verse en ésa dinámica para ver cómo reacciona cada uno ¿verdad?

No es fácil pero sí sabemos que el cristal con el que miramos la realidad afecta directamente a los resultados.

En relación al estilo hay perfiles más relajados de la vida y otros más intensos. Todos son válidos sólo hasta el punto en el que quizá seamos tan relajados que nos volvamos perezosos y huyamos de los conflictos o tan intensos que por dónde pasamos no crece más la hierba.

¿Qué hacer entonces?

Actitud y estilo sí van de la mano. Y funcionan juntos de maravilla cuando sabes qué actitudes escoger según tu estilo. El todo para todos, no vale. Ni todos somos Zen, ni todos líderes de impacto.

Te hablo en extremos para que puedas visualizar como funciona.

Entre medias de la escala hay muchos grises que sólo puedes descubrir, a través del Auto-conocimiento. Es la única manera.

Lo más importante no es escoger la actitud que le vi a la vecina o leí en el último libro de autoayuda. Si eres jirafa, ¿por qué quieres tener actitud de elefante?

Lo más importante es saber “desde dónde lo haces”.

Recuerdo un incendio en mi edificio cuando era pequeño y todo el mundo salió disparado en pijama menos mi madre, que lo hizo con un traje de lunares estupendo:

– “¡Pero mamá, qué haces vestida así!

– “Fue lo más rápido y cómodo que encontré, ¿qué pasa hijo?”

– “Ah….”

Lo cierto es que en los pocos minutos que teníamos para hacer algo yo me dediqué a meter cosas en una mochila y mi madre se vistió más rápido…

Ella puso el foco en la rapidez y comodidad y yo en proteger mis cosas.

¿Quién lo hizo mejor?

Ambos llegamos al portal en el mismo tiempo sanos y salvos.

Las actitudes repetidas en el tiempo generan hábitos, con el tiempo opiniones y creencias y a largo plazo, valores que ponen pilares a tu IDENTIDAD.

Pregúntate por las actitudes que tienes de forma automática, ¿de dónde vienen? ¿y para qué las usas? No hay buenas ni malas,  sólo hablaran de cómo te has construido por dentro hasta ahora.

Ahí te encontrarás con tu forma de expresión individual y elegir cambiar tus actitudes, también es un proceso de crecimiento personal. Por éso estilo y psicología van de la mano :)

Cuestión de energía

Piensa que las actitudes positivas generan pensamientos y sentimientos de la misma polaridad. Ser “proactivos” nos enfoca a la acción”.

Y está claro que las actitudes negativas nos llevan a experiencias más dramáticas a nivel emocional.

Ahora.  ¿Estar siempre en acción es positivo? o tal vez ¿”darte permiso para sentirte mal” y quejarte de vez en cuando es negativo?

Seamos cuidadosos con a qué llamamos positivo y a qué negativo. Creo que como pasa con las emociones la polaridad más bien es: agradable o desagradable. Démosle una vuelta.

También revisa si necesitas cancelar tus créditos energéticos para aumentar tu calidad de vida o aquellas actitudes que realmente frenan tu capacidad de cambio.

En cualquier caso, date cuenta de qué experiencia quieres vivir en los siguientes días, en las próximas vacaciones, en relación a tus metas o tu búsqueda de cambio profesional…

Cuando pones el foco en “elegir” de forma autónoma y sin verte intoxicado por los estereotipos sociales o modelos de éxito, tu estilo auténtico empezará a despertar (desde dentro).

Por qué tu Actitud marca el Estilo que Proyectas y cómo elegir la adecuada

La falacia de ser felicísimo y vestir de ensueño

Hoy en día nos azotan miles de mensajes que hablan de la obligación de ser feliz y en imagen personal de vestir bien.

¿Y qué pasa si no eres feliz y vistes regular?

Pues no pasa nada.

¿Y qué es vestir bien?

Otra larga conversación.

Ahí entran los estereotipos de estilo que parece que si no encajas en uno, estás fuera de la sociedad y además te estás quedando fuera de vivir el momento actual.

Hay una tendencia naïf  en internet que muestra mundos de ensueño de personas hablando en un tono romántico de superación personal y belleza. Yo me pregunto si hacen la compra y tienen ojeras o si realmente han vivido una transformación personal tan potente que declaren sentencias tan reveladoras.

Creo que queda mucho trabajo por hacer con la “Imagen Ideal”, la necesitamos mucho cuando no estamos conformes con lo que somos y buscamos experimentar aunque sea por unas horas una vivencia de nosotros mismos más elevada. Lo que pasa es que, como la cenicienta, al terminar el día y llegar a casa, tu “máscara de felicidad” se ha caído y te toca aún fregar los platos y sacar al perro.

Frivolizar con la felicidad puede ser divertido y quizá hasta necesario, pero que no se convierta en una fantasía infantil de querer vivir en el país de los unicornios con melenas arcoiris. Si existen, que se manifiesten y cambiamos el discurso.

No estamos obligados a ser felices, ni ha vestir bien.

Desde mi punto de vista creo más en la autorrealización que en la felicidad. Entendido como la capacidad de crecer, desarrollar tus talentos, hacer realidad tus metas,  y encontrar tu lugar en el mundo en comunión con otros. Eso sí me parece que es tener estilo y es un proceso, no una declaración de intenciones.

Y el sentido de quien eres también tiene que ver con tu imagen externa. Ahondo más en ello en el artículo: Como afectan los cambios de imagen a tu realización personal.

Actitud, vulnerabilidad y belleza

Ser conscientes de que no somos perfectos es el comienzo.

A veces nos lo decimos pero no nos damos crédito.

El perfeccionismo es un patrón inconsciente de nuestra sociedad y podemos vernos enredados en él en el momento en el que nos cuesta mostrar nuestras “debilidades”. ¡Que vaya palabra!

Cuando reconocemos aquello que no nos gusta de nosotros, sacamos a la luz éso que tapamos o normalizamos las emociones que nos hacen sentir mal y pasa algo más: comenzamos a sentir mayor libertad.

Si no te funciona la actitud positiva de poner buena cara al día de mierda que estás viviendo, no te castigues. Darle un hueco a que somos aprendices, nos vuelve un poquito más maestros de nosotros mismos.

Fortalezas y áreas de mejora forman parte del mismo tronco de tu árbol: de nuevo, tu Identidad.

¿Cómo hacerlo?

Poniendo en práctica tu Autenticidad, aceptándote y siendo cálido y benévolo contigo mismo.

No es de un día, pero funciona.

Cómo elegir una actitud que transforme tu Estilo de Vida.

¿Qué has sentido a lo largo de estas líneas?

Y la segunda pregunta: ¿qué actitud necesitas para avanzar?

Hazte caso y escoge una o dos actitudes que pongan en marcha nuevos comportamientos.

A mí hay otra pregunta que me ayuda muchísimo a saber cómo seguir:

¿Cómo quiero vivir los siguientes días?

Y si vas a por algo más grande, conecta con tu propósito. Eso que quieres en tu vida ¿qué propósito tiene?

Ayudar a los demás, influir en el mundo del arte, dedicarte a algo pequeño y sutil, aportar tu mente brillante a la ciencia… ¿El qué?

  • El aquí y el ahora sirve para escuchar a tus necesidades e ir a cubrirlas sin falta.
  • Orientarte a tu propósito necesita de auto-conocimiento y paciencia.

Ahí estará tu listado de actitudes que transformarán tu vida y el mejor fondo de armario de tu forma de expresión individual (Estilo).

Por otro lado, sabemos que existen 4 facilitadores emocionales que son eficaces para provocar pequeños grandes cambios y aquí te los dejo para urgencias:

  • Creatividad: pon el chip de hacer las cosas de una forma diferente por muy loco que parezca, te sacará del bloqueo. Haz igual con tu forma de vestir para que entre aire fresco en tus emociones.
  • Humor: trata de hacer gracioso lo que ocurre; pasados unos minutos si además te has reído, habrás relativizado lo ocurrido. Sepas más o menos cómo quieres que sea tu imagen externa, encuentra la parte cómica a aquello que no te sale.
  • Optimismo: ponte el sombrero del optimismo sólo por  5 minutos y escribe en un folio cómo sería tu situación si fueras optimista. Después, al leerlo te darás cuenta de cosas distintas que puedes hacer. ¿Cómo sería tu estilo si tuvieras esta actitud.
  • Resiliencia: si ya has superado situaciones difíciles en tu vida, recuerda cómo hiciste para afrontarlas y date cuenta que dentro de ti, existe ya la fortaleza de superación personal. Te darás cuenta que usas la resiliencia cuando el cuerpo te pide hacer un cambio definitivo de estilo.

¿Cuál de todas las estrategias quieres poner en práctica para activar nuevas actitudes y formas de expresarte al mundo?

Deja tus comentarios más abajo, me encantará leerte.

Un abrazo

Domingo Delgado

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