“Tengo miedo a decir algo inadecuado”, “seguro que hice algo incorrecto”, “estoy seguro que se molestó por mi culpa”, “a ver cómo hago para que todos se sientan bien”; ” no sé si he hecho lo suficiente”…

Si estás frases o parecidas rondan tu cabeza y sientes que buscas el beneplácito de los demás en cualquier circunstancia es probable que la búsqueda de aprobación esté frenando tu bienestar.

A veces cuando tenemos un histórico de falta de atención por nuestros seres queridos, baja autoestima por sentirnos menos que los demás o vivimos dependiente de nuestra imagen externa para sentirnos bien; la necesidad de aprobación secuestra tus oportunidades de crecer, vivir con mayor bienestar y auto-realizarte.

El asunto está en que con el paso del tiempo te vuelves dependiente de personas, situaciones y experiencias que aunque te nutran de un logro aparente, no sientas que recibas 100% por la falta de confianza en tu propio valor.

Déjame contarte que es una de actitudes más comunes del momento en el que vivimos en el que destacar por los logros, el éxito personal y la exposición social toman una relevancia casi exagerada.

Vayamos por partes para desenmarañar los comportamientos tóxicos que te impiden sentirte merecedor y para darte algunas herramientas que ayuden a superar esta necesidad:

1. La Imagen que quieres causar:


Cuando tienes el foco puesto en una versión positiva de ti que hay que mantener, mostrar, expresar y ser coherente con ella, es muy bueno.

Los problemas comienzan cuando estás sometido a “cumplir” con lo que te pides ser en todo momento, sin dar tregua a errores y siendo dependiente de que la opinión de los demás te devuelva éso que pretendes demostrar.

Con esto no quiero decir que te descuides en la apuesta por ser tu mejor versión, sino más bien que no dependas de tu imagen externa para ser tú mismo.

Algo más te contaba en el artículo de: ¿Sumisión a la Imagen o libertad personal?

¿Cómo superar esto si estás enganchado al qué dirán?

Es un trabajo progresivo en el que te invito a alimentar tu Imagen Real más que la Ideal. La primera está compuesta tanto de tus defectos como de tus virtudes y es válida. Cuando sólo quieres mostrar “brillo” afuera, sospecha que algo de ti que no te gusta quieres tapar, y lo que tapas, coge poder.

Es más satisfactorio tener el poder personal en ti mismo que en la imagen que proyectas.

2. Sensación de no conseguir tus objetivos nunca.

Si te ocurre esto te invito a analizar varios temas:

  • ¿Estás orientado a objetivos que realmente deseas?: un trabajo motivador, una relación de pareja nutritiva, amigos con los que disfrutas, un hogar agradable… Si es ok, sigue al siguiente punto; sino, revisa si has tomado prestado un modelo de vida que nada tiene que ver contigo, replicas patrones que aprendiste de otros o simplemente te dejas llevar por “lo que llega” a tu vida y de repente te ves en una vida que no pega nada con lo que eres.
  • ¿Tienes un plan alcanzable? Querer ser cantante de ópera en 3 meses sin haber visto un pentagrama en tu vida es difícil. Cuando te pones metas enormes quizá habrá que partirlas en trozos más pequeños y disfrutar de los logros a cada paso. O si ves que te pides demasiado, plantéate qué necesidad real te está empujando a tener ésos sueños inalcanzables: ¿reconocimiento?, ¿estatus? ¿protagonismo?
  • ¿Consigues y celebras? o ¿Logras y sientes que no es suficiente?: ahí está la clave. Cuando respetas tus tiempos y llega el momento de “recoger lo que has sembrado”, para. Al celebrar y compartir te harás muy bien porque alimentarás tu autoestima. Cuando pasamos de un objetivo a otro sin festejar el logro corremos el riesgo de volvernos locos por el “hacer, hacer, hacer”.
  • ¿Sabes recibir? Para y siente. ¿Cuando te dicen un cumplido, te permites creer es que totalmente cierto? Recibe con los brazos abiertos y dale toda la credibilidad a las cosas buenas y bellas que llegan a tu vida para ensanchar tu corazón.

3. Miedo recurrente en entornos sociales.

Tu cuerpo es el fiel amigo que te dirá siempre cómo de cómodo te sientes estando en grupo: en el trabajo, en una fiesta, una comida familiar… o cualquier otro momento en el que por algún motivo pasas a ser el centro de atención.

¿Cómo lo llevas?

La deseabilidad social es común a todos pero sentirse pequeño o menoscabado, adelantando posible escenarios de lo que dirá la gente, cómo les sentará lo que digas o tener la sensación de querer salir corriendo puede ser un indicativo de miedo a no ser aceptado.

Con este punto ve a tu ritmo y despacito:

  • Lo primero reformulando en tu cabeza la importancia real de los demás.
  • Lo segundo dándote permiso para aceptar que no tienes por qué gustarle a todo el mundo.
  • Y lo tercero siendo flexible en tus encuentros sociales.

Tú ya eres válido y merecedor sólo por el hecho de existir y las personas que te rodean, también, aunque no opinen lo mismo que tú.

4. Sentimiento de vergüenza o poner un muro para no sentir.

No hay nada mejor que sentir todo lo que te llegue porque:

  • Cada emoción te dirá que necesitas hacer.
  • Qué valoración previa tienes tú de las situaciones en las que sientes una u otra emoción.
  • Detectarás los pensamientos automáticos que saltan en tu mente y sobre los cuales construyes la realidad que vives.

De verdad, merece la pena; todas las emociones también son válidas y útiles. Lo único es que tendrás que darte permiso para sentir las que son agradables y las que no.

El sentimiento de vergüenza también es útil porque te informa de algo que quieres tapar. En cuanto lo pilles pregúntate qué hay de “malo” en lo que has hecho. Es sólo una percepción de ti mismo, los demás sienten también sus cosas, pero por su cuenta.

La vergüenza en general hace que ocultes cosas de ti. Si es por los demás volvemos al principio: haz que lo que tú eres no dependa totalmente del entorno para sentirte más libre, auténtico y genuino. Ahí está el verdadero poder.

7 Claves para superar la necesidad de Aprobación

5. Querer que todos valoren lo que haces.

Es totalmente normal “hacer un ajuste psicológico” de los comportamientos que tenemos. A todos nos gusta que nuestra madre se alegre cuando le regalamos un ramo de flores, que el jefe se ponga contento cuando le entregamos un informe y que tus amigos se ilusionen cuando les llamas.

Ahora, cuando por costumbre ponemos demasiadas expectativas en que tus logros sean reconocidos por todos es un riesgo:

  • Porque los demás tienen derecho a expresar su opinión.
  • Porque cuando el “TÚ” se hace más grande que el “YO” y no están a la misma altura, puedes empezar a cocinar resentimiento dentro de ti y a la larga generar malestar.

Solución: si generas expectativas: comunícalas.

6. Postergar tus acciones por miedo al qué dirán.

Cuando estas a merced de la aprobación de los demás y el afán de perfeccionismo por cumplir una imagen se cierne sobre ti, será lógico que las cosas anden despacio.

¿Por qué?

Estar en el paradigma de victoria vs fracaso es muy estresante. Y es habitual que de forma inconsciente retrases decisiones para no verte en la posibilidad de que salga “mal”… Con esta polaridad no hay grises en medio y los resultados serán los jueces que te dirán si has acertado o no: mucho estres…

Entonces te merece la pena, valorar tus andanzas por la vida teniendo en cuenta que el camino entre el punto A y el punto B hay muchas alternativas y que todas son: avanzar.

Es un cambio en tu forma de pensar, en el que aprenderás a valorar no sólo los resultados, sino el proceso, las habilidades que has aprendido, mejoras que puedes hacer en relación a ti, en tus relaciones y metas.

Si postergas, obsérvate e indaga cuáles son los pensamientos que te impiden ir a un ritmo más ligero.

7. Dificultad para poner en práctica la Asertividad.

La piedra angular.

Respetar y valorar al otro al mismo tiempo que hacerlo contigo te ayudará entre otras cosas:

  • A “no tener que ser amable” todo el tiempo, decir no sin sentirte culpable, comenzar a expresar tus opiniones con confianza en ti mismo y tomar tus propias decisiones con mayor seguridad. Y al mismo tiempo recibir el feedback de otros con distancia y calidez.
  • Pasar tu atención: “de los demás son más importantes” a “somos importantes los dos y ambos aportamos”
  • Construir una sana autoestima día a día.
  • Comenzar a sentir más comodidad dentro de ti mismo,  en relación a otros y al mundo.

Y ahora dime: ¿Cuál de estás estrategias quieres empezar a practicar?

Deja tus comentarios más abajo, me encantará leerlos.

Un abrazo

Domingo Delgado

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8 COMENTARIOS

Comments

  1. Hola mi nombre es monica y estoy pasando por un momento muy critico.mi relación termino hace un año y aún sigo perdida.no se quien soy ni lo q quiero ,tengo una dependencia emocional grande hacia las demás personas y siento q me voy a quedar sola ,tengo mucho miedo a no superar lo q me pasa ,Y esto hace q me equivoque cada vez q conozco a alguien quiero mas de lo q me pueden dar y eso es porque no estoy bien

  2. Soy profesora de arte,y llevo una temporada que paso mas tiempo charlando con mis alumnos que pintando,como nada me sale a mi gusto me asustan las críticas,es más, cambio de manera de pintar y nada termino.Cada vez tengo menos alumnos.Misproblemas en casa no sé si incluye.
    Gracias

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